El laberinto de Televisión Española
La Primera ha perdido el 30% de su audiencia en cuatro años, mientras que la potente oferta cultural de La 2 es cada vez más minoritaria.
TVE se encuentra en un laberinto. La cadena pública acaba de concluir una temporada en la que ha registrado los datos más bajos de su historia, un curso "complicado", según reconoció el director de Programas de la emisora, Pablo Carrasco, que confía en "remontar" a partir del próximo septiembre. Los retos se prometen difíciles en un panorama tan dinámico y agresivo como el televisivo, en el que La Primera ha perdido el 30% de su audiencia en cuatro años, mientras que la potente oferta cultural de La 2 es cada vez más minoritaria. Entre las posibles causas que pueden explicar esta situación, estarían las siguientes:.
Entrada de nuevas cadenas.
El 7 de noviembre de 2005 y el 27 de marzo de 2006 entraban a escena Cuatro y La Sexta, respectivamente. Dos jóvenes y preparadas cadenas creadas, en el primer caso, por un grupo muy potente de comunicacion (Sogecable) y, en el segundo, por un conjunto de experimentados profesionales del mundo de la televisión, con Emilio Aragón a la cadeza como presidente y las empresas Televisa, Globomedia, Mediapro o Bainet como colchón económico. Su presencia, aún tímida en los audímetros, ha influido sin duda en el reparto de espectadores, pero sobre todo en la forma de hacer televisión, más atrevida e innovadora, un modelo más atractivo para el público joven.
Estas televisiones, más las otras dos privadas -Telecinco y Antena 3-, las Autonómicas de la FORTA, las temáticas y las locales han provocado lo que la directora general de RTVE, Carmen Caffarel, denomina "fragmentación de la audiencia" que, en términos de porcentaje, produce una merma en todas ellas. La cadena pública perdió hace más de una década el monopolio audiovisual y ahora la pequeña pantalla se rige por leyes de mercado, a más oferta, más reparto de espectadores.
Estrenos fallidos.
"Independiente, moderna, competitiva y fiel al servicio público". Así anunciaba Caffarel, a principios de temporada, las líneas que definirían la etapa 2005-2006. La apuesta por los programas de autor, como el de Jesús Quintero en el "prime time" ("La noche del loco"), por el humor ("Made in China"), o por los espacios de entretenimiento "blanco" ("Hasta que la tele nos separe") no han tenido mala acogida, pero insuficiente si se compara con las propuestas de la competencia.
A TVE le han funcionado un número de estrenos que se cuentan con los dedos de una mano, entre los que destacan el concurso "¡Mira quién baila!", "Amar en tiempos revueltos" o "Mujeres desesperadas". Es cierto que todas las cadenas han acumulado un mayor número de tropiezos frente al de aciertos, con un porcentaje que se mueve entre el 20% para las novedades que han funcionado frente al 80% que no, pero las demás cadenas, al estar en manos privadas, gozan de mayor libertad para retirarlos de la noche a la mañana, mientras que TVE ha intentado mantener los espacios que obtenían al menos un respaldo suficiente ("España directo", "Tan agustito", "Ankawa", "El coro de la cárcel", "Fuera de control"). Así las cosas, TVE sólo puede basar su solvencia con los programas clásicos de su programación: "Por la mañana", "Corazón de...", "Corazón, Corazón" y los "Telediarios", a los que come terreno las Noticias de Antena 3.
Contenidos y servicio público
Limitaciones de contenidos.
En este apartado, la cadena pública se enfrenta a dos condicionantes muy claros, el económico y el de cáracter moral, directamente relacionado con su obligación de servicio público. Debido a la primera limitación, TVE se ha visto privada esta temporada a participar en los concursos de compra de derechos deportivos de las más codiciadas competiciones. Con respecto al segundo condicionante, la cadena pública debe lidiar con el entretenimiento, ofertas atractivas y aptas para todos los públicos. Así, un "prime time" de La Primera nunca se podría permitir la emisión de un "reality" escandaloso, formato que además necesita estar complementado en otras franjas horarias para garantizar su repercusión.
Obligación de servicio público.
Dado que es una televisión estatal, TVE está obligada a dar cobertura a una serie de acontecimientos, muchos de los cuales no suelen garantizar un éxito de público, como puede ser la transmisión de la visita del Papa Benedicto XVI a Valencia, evento por el que además tuvo que pagar 9.000 euros adicionales a la televisión valenciana, ya que ésta, encargada de la señal institucional por primera vez, se lo exigía. Este carácter público también le condicion a ofrecer contenidos que satisfagan los gustos de todos los públicos y, sobre todo, de las minorías.
Aquí juega un especial protagonismo, una vez más, la oferta de La 2, que esta temporada ha vivido la llegada de espacios como "iPOP", que recopila todas las tendencias musicales, "Documenta2", una ventana al mejor cine documental en español o "Carta Blanca", original programa ideado por Santiago Tabernero ("Versión Española"), en el que un personaje conocido del mundo de la cultura, el deporte, el cine o el espectáculo crea un programa a su gusto, con los invitados de los que quiera rodearse.
Intento de superación.
Ante este panorama, TVE tiene el reto de superarse. Caffarel ya ha anunciado que en la siguiente temporada habrá "fuertes y espectaculares" apuestas. Entre las motivaciones para cumplir la esperada remontada, la cadena pública tiene a la vista la celebración de sus 50 años de vida, efeméride que se cumplirá el próximo 28 de octubre y para la que está trabajando en una serie de programas conmemorativos con los mejores momentos de la historia televisiva española.
Fax Press / El heraldo