En EEUU, donde las tasas de obesidad de disparan año tras año y amenaza la salud del 65% de la población, según datos de la Agencia de Fármacos y Alimentos (FDA, en sus siglas inglesas), los responsables sanitarios instan a los restaurantes a rebajar la cantidad de grasas que añaden a sus platos. Y es que según una investigación del Departamento de Agricultura, los norteamericanos consumen diariamente 300 calorías más que hace 15 años.
&wqs-Los consumidores estadounidenses están consumiendo, sin saberlo en la mayoría de los casos, altos contenidos de grasas trans&wrs-, asegura Thomas R. Frieden, del Departamento de Salud, y los restaurantes son una fuente importante de esta aportación. En concreto, y según datos de este Departamento, un consumidor puede consumir casi seis gramos de grasas trans al día, y optar por una comida rápida al día puede llegar a contener más de diez gramos de grasas trans. La medida contempla un plazo de seis meses para que los restaurantes de Nueva York sustituyan las grasas trans por otros aceites, y reduzcan, al menos, 0,5 gramos de contenido de grasas trans por porción.
Desde hace un año, el Departamento de Salud lleva a cabo una campaña de información a restaurantes neoyorquinos sobre la necesidad de reducir las cantidades de grasas trans. Los resultados no son muy esperanzadores, especialmente teniendo en cuenta que la mayoría continúan exponiendo a los consumidores a altos niveles de estos compuestos. Para Walter Willet, del Departamento de Nutrición y Salud Pública de la Escuela de Harvard, si se consigue la reducción propuesta por las autoridades del país, podrían llegar a evitarse unas &wqs-500 muertes por enfermedad cardíaca en Nueva York&wrs-. Algunos de los restaurantes que sí apuestan por ofrecer una dieta más sana han sustituido este tipo de aceites por otros de maíz o soja, sin que se haya modificado el gusto de los alimentos.