Llamar a las cosas por su nombre
A veces pecamos de eufemísticos. Por ejemplo, como recuerda Forges, nos da por decir que los que queman bosques son especuladores. Pues no. Son
pirómanos y delincuentes. En algunos casos hasta pueden convertirse en asesinos.
O al que va y
chantajea a una menor para que le haga 'favores sexuales'. Pues no. Es un delincuente (o presunto, al menos) que quería abusar de una menor.
Puede ser la búsqueda del sinónimo, el hastío de cierto tipo de noticias, la pereza o lo 'políticamente correcto'. Otro eufemismo. Para la próxima, intentaré ser más claro y llamar a las cosas por su nombre. O sea: al pan, pan, y al vino, vino.