Hoy crecí
ensé que los momentos impertinentes nunca llegarían, que la vida esperaría a que yo tomara las decisiones, y no me obligaría a que las tomara. Pensé que una rosa era simplemente una rosa, y hoy sin embargo puse los pies en la tierra y me di cuenta de que a parte de oler bien, también tiene espinas. He creído toda mi vida poder asimilar las cosas, pero hoy, que la situación me obliga a asimilarla aunque yo no quiera, es cuando me doy cuenta de que la vida está pasando y el tiempo no va a esperar por mi. Y me siento estúpida, porque me encantaría poder robar un minuto para comprenderme a mi misma, parar el tiempo y analizar mi propia situación, pero es que no puedo ni entenderlo yo ni hacer que los demás lo entiendan. Lo único que intentaré es no equivocarme, pondré los pies sobre la tierra y no os pediré perdón por las decisiones que tome.