De cuba y tiranos varios
Ya sé que citarse a uno mismo no es precisamente elegante, pero cuando uno lee tantas estupideces concentradas sobre dictaduras y tiranuelos vale la pena recordar lo ya escrito. Entre los mitos, el decir que los cubanos están adoctrinados, que la represión es aleatoria e irracional, o que la opresión es infinita.
Más allá de eso, todos estos que se pasan el día diciendo que toda la izquierda admira a Castro se pueden ir a la mierda. Es un dictador, pura y simplemente; no hay política social que valga que le salve. El hecho que alguien sea un poco más considerado que Pol Pot o Mobutu no le hace una persona decente; es un tirano y punto.
A todo esto, un par de notas sobre una posible transición democrática en la isla. Para empezar, el principal problema al que se enfrenta una dictadura es solucionar la sucesión de su líder. Si un régimen autoritario tiene un mecanismo de selección de tiranos ordenado y aceptado por todos los actores relevantes (ejército, los cuatro chupóteros y alta burocracia) su supervivencia es muy probable, a no ser que haya un cataclismo económico o algún factor imprevisto externo. Es por eso que las monarquías tienden a ser tan estables, ya que el mecanismo de sucesión es muy claro. Cuba no parece tener el problema solucionado, así que la enfermedad de Castro es de hecho una gran oportunidad.
Lo que no debe llevarnos, sin embargo, a una vociferante y cejijunta ingerencia en los asuntos de la lista como pide el PP. El régimen cubano lleva sobreviviendo a base de represión y echar las culpas al enemigo exterior desde hace casi veinte años, una vez que los subsidios soviéticos se agotaron. Un gobierno externo tomando partido decidido por una facción u otra, no importa lo justa que sea la causa, al iniciar la transición sería un error mayúsculo. Para que una transición llegue a buen puerto, lo mejor que puede pasar es que el país llegue a un nuevo equilibrio democrático de forma endógena, no a patadas desde el exterior.
¿Puede Cuba convertirse en una democracia? Si no se entra como el proverbial elefante en una cacharrería, sí, sin duda. Siempre que se tenga en cuenta que una democracia incluye a todos (incluso a viejos comunistas), la distribución de renta en la isla es razonablemente igualitaria, y podría sostener el sistema. Debe evitarse escuchar excesivamente al exilio y no ser un integrista de "devolver lo que nos robaron", y dejar que sean la urnas las que hablen, no gente con apoyos indefinidos. Votar debe ser lo primero, siempre.