Wyatt en Africa (y 4)
Cuando cierro los ojos, ahora veo el Africa subsahariana pero con densa vegetación y sólo algunas tierras áridas. Tierra roja y fértil, donde hace mucho frío al atardecer ¡Y de noche ni te cuento! pero donde la gente no anda con tantos abrigos. Algunos niños visten lo que en europa llamamos harapos y caminan con pies desnudos. sí, pero juegan y ríen con alegría, aunque parecen no soñar, pero son felices. Salvo el hambre. Sus madres vuelven al anochecer de los campos donde cosechan productos para nosotros los países ricos. Cocinan algo. No comen tres veces al día pero en el subsáhara no mueren (aún) de hambre.
Cierro los ojos y veo la sucesión de plantaciones de café y de cacao que ellos nunca beberán , pero que el mercado occidental les pide de modo intransigente, hasta el punto de ser nosotros, los que pagamos un euro por taza, quienes fijamos los precios. Los políticos se encargan de lo demás: Leyes que permiten llamar tableta de chocolate a algo que sólo contiene un 15% de cacao o kilo de café a algo que sólo contiene 200 gramos. Así se arruina un continente, así se condena a la gente a morir.
Cierro los ojos y oigo rumores de solidaridad y ayuda a los países "menos favorecidos". Rumores de cancelación de sus deudas (en los diccionarios de economía se vé que no existe la palabra agradecimiento). Pero dice Wyatt que cuando les hablas de esas cosas a los más ancianos de cualquier aldea subsahariana, se mueren de risa. Ni entienden ni sirven las explicaciones que les quieras dar. "¿Cómo?. ¡Pobre de mí!, ¿Debo dinero a los blancos?. ¡Pero si sois ricos!. ¿Cuándo se ha visto que un Kuba o un Mossi le haya pedido nada al amo blanco?. Cultivamos para vosotros, nos pagais la voluntad, comemos de nuestros cultivos, sólo os pedimos vuestras medicinas y es lo único que no nos dais. De modo que ¿Cuándo nos disteis nada?.
Cierro e incluso abro desmesuradamente los ojos y veo a un puñado de blancos que en tareas silenciosas abandonan zonas de un occidente no siempre opulento para ir a esas zonas de Africa donde faltan hasta las vacunas más básicas. Entorno los ojos y amo Africa, desde este verano en que Wyatt vino a cenar a casa. Y en las vallas de Melilla se apresuran a saltar.
tags,
vacaciones,
verano,
a bordo,
africa,
amistad,
vida real