Era un maldito murciélago el que intentó matarme. Entró por la ventana, inmenso, los ojos fijos en su objetivo. El golpe fue brutal. No entiendo cómo pudo atacarme con esa brutalidad. ¿No tenía que estar cazando esos malditos mosquitos?. Se posó en mi cabeza clavándome sus garras y comenzó a chillar mientras despedazaba mi nariz a mordiscos.
Fue el maldito perro del vecino, que alertado por los gritos de socorro que propería, llamó a la puerta. Abrí como pude pensando que era algún gentil vecino que venía a socorrerme cuando me encontré al maldito perro del vecino destrozándome la pierna.
Malditos vecinos&-#8230;