La siesta
Imaginaos la situacion: 40 &wro- centigrados a la sombra, cuatro de la tarde (recien salida del trabajo y hasta el mismisimo moño), la cabeza como un bombo, llego a casa, como y caigo agotada en un medio sopor que me conduce a quedarme dormida durante dos horas.-
Hasta ahora direis: ¡que bien! o ¡que envidia!
Pues yo digo ¡que mal! ¿como he podido dormirme con lo mal que me sienta?
Me he levantado con dolor de cabeza y de cuello, bañada en sudor, con mal cuerpo, la digestion sin hacer... al menos las manos no estaban dormidas...
Y es que para mi la siesta es como un veneno...
Otras cosas: ya estoy mejor del pie y de la rodilla...