El calor sofocante, las gotas de sudor resbalan por mi frente mientras pienso que los sueños se los lleva el viento, que la vida es efímera y que no estamos aquí de paso sino de manera definitiva, en el sentido más literal del término. Probablemente no estamos aquí por ningún motivo. Sólo porque el azar o la evolución han llevado nuestros genes hasta aquí, simplemente con el único objetivo de prevalecer.
Debemos, por tanto, procrear para prevalecer, para perdurar en el tiempo, e inculcar a los nuestros, ya de paso, el significado de la palabra respeto, que falta nos hace.
Sólo hay una vida, y es justo esta, sí, la que estamos viviendo. A veces pienso que también es la que estamos desperdiciando.