A veces me pregunto si era necesario crear el fotoblog. Últimamente lo veo como algo frío, desnudo, sin los ropajes y la calidez de las palabras. En el blog, las imágenes eran más pequeñas, sí, pero iban llenas de sentimientos, de sueños, y en el fotoblog las veo vacías.
He conseguido poner 100 fotos en el fotoblog, y me gustan técnicamente, pero están muertas, sin vida. Ahora no estoy seguro de si llegará la número 200.
La madera cruje en el navío. ¿Se ahogarán los sueños transitables?