imágen víaPostsecret.com
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En respuesta a mi muy estimado Antrobiónico, ampliaré mi información sobre la antología de la que hablé el post anterior. La antología como ya saben fue de poetas yídish, pero para hacer más específico el asunto, sólo escogí a poetas exiliados, entoces el título fue "Poetas yídish del exílio". Algunos poemas los encontré en español, pero la mayoría en yídish e inglés . Respecto a los que publiqué en el post anterior, el primero (el de Rohkl Korn) es traducción mía, el segundo (H. Leivik) ignoro de quien sea traducción ya que donde lo encontré no se especifica. Respecto a los originales fue un relajo encontrarlos, pero necesito escanearlos porque me llevaría mucho tiempo transcribirlos. De lo demás, luego hablamos.
Balada del judío que se elevó del gris al azul
Itzik Manguer
La mañana gris, cubre el patio,
golpea la ventana más humilde.
Despierta el pobre judío
y se cubre de ropas grises.
Toma el gris cayado en su mano
se pone el atado al hombro,
y se echa a andar con paso lento
junto con el gris sendero.
Anda y anda y el gris se vuelve
espeso y pesado como plomo;
se entristece el gris judío
y una lágrima resplandece en sus ojos;
una gran lágrima que rueda en silencio
hasta caer sobre su barba gris.
La barba gris del judío se ilumina
con un pequeño resplandor plateado.
Pero, ¿qué dura el resplandor de una lágrima?
Un instante, o dos, y ya no está.
Se detiene el judío ante un árbol gris
y dice en voz alta una plegaria:
&4oCTwqE-Dios mío! Borra el gris
de todos mis caminos,
y que mi errancia por el mundo
sea al menos luminosa.
Terminada la oración se aligera su corazón
y la plegaria aletea ante él,
una mariposa azul, un puntito azul
en el paisaje gris sobre gris.
Sigue andando el pobre judío
y entre los caminos vislumbra
una gris posada en cuyo umbral
hay una rubia mujer vestida de azul.
Se ensanchan, sedientos, los ojos del judío
y se beben el azul.
Dice la mujer: &4oCT-Dios sea contigo, judío:
debe haberte cansado el camino.
Descansa un poco entre nosotros;
tenemos suficiente pan y vino.
Con mano cansada abre la puerta el judío
y ve una casa pintada de azul.
En un rincón está sentado el posadero
con el benjamín sobre las rodillas,
y le cuenta de un reino azul
circundado por un río azul.
Escucha con atención el judío
y exhausto de azul, queda dormido.
Entreteje su sueño un camino y es azul;
el cayado es azul, el morral es azul,
y es azul el pájaro que pasa volando
y azules son el río, el bosque y el campo.
Se asombran el posadero y su mujer
viendo como brota el azul del judío,
colma el cuarto y rebosa
hasta inundar de azul toda la casa.
¿Oyes? ¿Quién llora?
El gris sendero llora afuera como un chiquillo:
&4oCT- ¿Por qué me dejó el judío afuera, solo,
abandonado a merced del viento?
&4oCT-Levántate &4oCT-despierta el posadero al judío &4oCT-,
afuera te aguarda el camino.
Sonríe el judío en sueños:
está a las puertas del reino azul.
Ha aquí que abre las puertas, y en el valle
ve las tres primeras ciudades azules.
Se asombran el posadero y su mujer
viendo como brota el azul del judío,
colma el cuarto y rebosa
hasta inundar de azul toda la casa.
Y el azul se vuelve murmullo, rumor y vuelo;
susurro, balbuceo y canto de otros mundos;
Se vuelve hoja, rama, tronco y árbol;
nube, bosque y sueño en el sueño.
Y el azul se vuelve río y mar y ola,
signo misterioso y rima sagrada;
se hace paso, zapateo, danza y alegría;
eternidad y regocijo en el regocijo;
se vuelve relámpago y rayo y luz y brillo;
se vuelve sustancia y sombra y rostro.
Y se asoman el posadero y su mujer,
viendo como brota el azul del judío,
colma el cuarto y rebosa
hasta inundar de azul toda la casa...
en ce moment précis, j'écoute:
(algo que sonaba por el año en que nací)
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