Cuatro horas de vacaciones
Bueno, pues ya estoy de
vacaciones. Este momento tan deseado por casi todos ha llegado. Hoy trabajé siete horas y media, pero ya con el ánimo puesto en los próximos días de descanso que me esperan.
Como siempre nos pasa, uno tiene
tareas previstas en su agenda mental, o de papel, que no siempre se llevan a cabo. En mi caso, tengo alguna cosa general para hacer, y luego varios
apañitos caseros (arreglos de cosillas que se van estropeando) que me llevarán algunos días.
Lo fundamental es apartarse de la
rutina diaria, de esos comportamientos obligados que hacemos para ganarnos el pan, y que no siempre nos agradan del todo. Es una suerte disfrutar del trabajo, no me cabe duda.
En estas vacaciones hay algo que se conforma como un
horizonte favorable, dentro del terreno familiar, referido a
trabajo (al trabajo de mi mujer), y que nos hará más fácil el día a día monetario. Lo interno es importante, pero no menos lo externo. Siempre uno piensa hasta qué punto ese
proceso de creación propio es responsable (y hasta qué punto) de todo lo que nos pasa.