Finalmente pude leer este libro, Cabo Trafalgar, al que puedo calificar y califico de magnífico.
Aunque he de decir que abunda a más no poder el lenguaje marinero, que sin embargo se capta bastante bien, eso sí, después de pegarte un repasito a los planos adjuntos del navío, palos, velas, cuerdas, etc., estar muy atento y si hace falta releer las explicaciones que se van dando durante la lectura. Con todo esto apenas 4 cosas aún se escapan pero no te desencajan en ningún momento del ambiente.
Es trepidante, engancha y todo aderezado con buen humor. Hay pasajes en los que me partía de risa.
Comienza presentando los planos del navío tipo, de 74 cañones, marcando unos 20 puntos para indicar lo que es cada cosa, velas, palos, cubiertas, etc. También aparecen detallados la cubierta principal, primera y segunda batería. Se añaden tres gráficos de situación de las escuadras durante distintas fases del combate.
Reproduzco textualmente expresiones, insultos, frases, etc., que ponen a caldo a prácticamente todos.
Todo comienza con una balandra francesa que está de exploración para descubrir la posición de la escuadra inglesa. Al mando, un teniente francés que no le tiene mucho cariño al enemigo, lógico y más si son ingleses, y repite sin cesar, &-#8220;hijos de la gran puta&-#8221; o &-#8220;fils de la grande putain&-#8221;, según entiende un marinero gaditano.
Al almirante de la escuadra aliada (francesa y española), Villeneuve, los españoles le llaman perro estirado, inseguro y esnob, para empezar.
&-#8220;El culo de un muerto&-#8221; también es &-#8220;le cul de un palme&-#8221;.
La escuadra aliada está formada por 33 navíos, 5 fragatas, 2 bergantines y la balandra.
Para referirse a un cañonazo, después del pumba, viene el raaaaca y al que le pille le dan matarile, eso sí, alasanfán (de la patrí). También tenemos el bumb-raaas, toma cebollazo. Nos van a escabechar - dicen los españoles, viendo la línea de su escuadra desordenada.
La escuadra inglesa está formada por 27 navíos, 4 fragatas, 1 goleta y 1 balandra.
El Villeneuve de los cojones es un pardillo - se quejan los españoles - Un rey abúlico e incapaz, una reina más puta que María martillo y su amante , Godoy, principe de la paz, niño bonito de Madrid, lamiendole un día si y otro también el ciruelo a Napoleón.
El contraalmitante Dumanoir, otro franchute, manda la división de retaguardia. A este le ponen de capullo, parlanchín y arrogante.
Villeneuve da las señales para indicar que la distancia entre los navíos de la línea sea de 1 cable. Repite tanto la señal que la ha visto hasta el último tonto del culo de la escuadra, incluidos los ingleses.
Se admira a los cabrones de los ingleses, son profesionales, patriotas, eficaces, disciplinados y mortales a la hora de manejar la artillería.
A la mujer, al inglés y al viento, mucho tiento - dice un dicho. Perros ingleses.
Los franceses destacan por su rudeza y arrogancia populachera. Ascienden no por antiguedad sino por echarle pelotas en los abordajes y repartir palmaditas en la espalda en plan, o-lá-lá, garsón, mon amí, viva la egalité y la fraternité y todo eso. Chusmosa murga gabacha. Destacan los huevos de algún oficial francés.
Manolito Godoy y el petit cabrón (refiriendose a Napoleón) la que han liado - lamentan los españoles - Los ingleses como aliados son unos desleales, mezquinos y crueles, como enemigos son peor los hijos de la gran puta.
En combate la idea es combatir (aunque esto no lo tiene claro todo el mundo como ya veremos más adelante), no entregarse y mantener siempre la bandera arriba.
España de mierda, con ese zurullo empolvado y fofo de Carlos IV - los españoles siguen.
El tambor toca zafarrancho, ran, rataplan, rataplan tan tan. Mientras un oficial se refiere a la tripulación, &-#8220;cag&w7w-enmismuelas, cag&w7w-entodo, panda de nenazas es lo que sois. De Cádiz, claro. Allí sólo hay atún y maricones&-#8221;. Y cuando les dan un trago antes del combate, &-#8220;si al marinero le dan de beber, o está jodido o lo van a joder&-#8221;.
El navío tipo es un 74 cañones de 3000 y pico toneladas, con un casco de 190 pies de eslora y 52 de manga, forrado de cobre bajo la línea de flotación. 4 millones de reales a flote.
La tripulación sigue, &-#8220;gabachos ratas de cloaca. Su puta majestad británica. Nos van a dar ostias hasta en el cielo de la boca. Godoy, además de tirarse a la reina, le pone el culo a Napoleón&-#8221;.
Por denunciar la verdad, el almirante Mazarredo, &-#8220;harán vestir de luto la nación en caso de un combate&-#8221;, lo desterraron y destituyeron. &-#8220;Estamos en manos de un chulo de Madrid y de un imbecil en Cádiz, de esta no nos salva ni la Virgen de Carmen. Al matadero tocando el tambor y la gaita&-#8221;.
Antes de que todo esto ocurriera en Cádiz, Napoleón tenía un plan para invadir Inglaterra y era muy bueno. Atacar las Antillas, bloquear 48 horas el Canal de la Mancha y Napoleón les metía varias divisiones en las playas y &-#8220;un gol que se van a ir de vareta&-#8221;.
Sí, muy eficaz en tierra el petit cabrón, pero de mar ni zorra idea. Y el Napolichis aceptó el consejo de su ministro Decrés para poner al frente de la operación a Villeneuve, valiente pero indeciso e incapaz de más nivel, más desenvuelto en los despachos, carente de voluntad propia y no aceptaba los consejos ajenos, o sea, como jefe un auténtico cenutrio.
El caso es que la cosa empezó bien. Atacaron la Martinica y apresaron un convoy de mercantes británicos y los capitanes british preguntando &-#8220;guat japening, guat japening&-#8221; y un chipionero gritandoles &-#8220;arguna ve tenía que tocaro a vozotro, hijoslagranputa&-#8221;.
Después Villeneuve empezó a cagarla, regreso de América por una ruta equivocada encontrandose con una escuadra inglesa, que les quitó 2 navíos españoles, como no&-#8230;, en Finisterre. Para más delito no fue al Canal de la Mancha y el gabachuá se encerró en Cádiz. Manda pelotas.
Al enterarse Napoleón se puso loco, &-#8220;que hijo de la gran puta&-#8221; comentaba incrédulo mientras miraba el mapa y lo flipaba en colores, &-#8220;que hijo de la gran puta, a ver como invado yo Inglaterra ahora&-#8221;. Así que mandó a sus puñeteros marinos de sus cojones salir al mar, &-#8220;y si ese comemierda se encuentra a los ingleses, que se joda y luche, que si no le meto los galones por el culo y le pongo a limpiar todas las letrinas de mi Grande Armeé, y luego lo fusilo, a él y a su padre, si es que lo conoce&-#8221;.
Para entender la situación en Cádiz, si miramos el mapa, la flota franco-española formaba una línea vertical, todos sus navíos en línea, de momento decente, con rumbo sur, mientras que los ingleses se acercaban por el oeste y acabarían formando 2 líneas horizontales para cortar la escuadra aliada, dividirla en grupos, rodearlos y por superioridad aniquilarlos.
Poco antes del combate Villeneuve ordena a virar rumbo norte, lo que hace que la escuadra quede en mala situación de combate, hay poco viento y los navíos quedan desordenados con huecos sin cubrir en su línea.
En cuanto a la tripulación española, incluso un cualquiera, sin relación en la mar, que es reclutado a bofetadas, peleará hasta el final como un jabato.
Importante lo de sotavento - barlovento. De barlovento le viene el viento al navío y por sotavento se va.
El largo del navío es llamado eslora y el ancho, manga.
Se recuerda el brazo perdido por Nelson en Canarias. &-#8220;Uan arm cut&-#8221; en guiri, se quiso pasar de listo y le dieron bien, &-#8220;anda y que te den, mister, bang bang, toma candela yesverig&w7w-el fandango, pa ti y pa tu primo. Tipical spanish sangría, joputa, yu understán?&-#8221; - se burla la tripulación española del caballero inglés.
La primera batería del navío es la más baja, 28 cañones, 14 en cada banda, de 36 libras cada uno. La segunda batería, la superior, 30 cañones de 18 libras cada uno, 15 en cada banda. Cada puente es un nivel de cañones.
Después de cada cañonazo se asoman por las portas para disparar mientras cargan de nuevo, según procedimiento. Apunta y dispara un tio, otro sostiene la mecha, otro mete los cartuchos de polvora, otro mete la bala. Cañón atrás para cargar, palante, disparar y repetir. Puede llegar a 15 tios por pieza. También hay que refrescar el interior del cañon para que al meter la siguiente carga de polvora, no explote.
Los artilleros ingleses apuntan al casco, los franceses a los palos para dejar al otro sin maniobra y los españoles apuntan a donde pueden los pobres. Los bien entrenados ingleses son capaces de disparar tres cañonazos por cada uno de franceses y españoles.
Balas redondas para el casco, otras llamadas palanquetas, con forma de barra con bolas o medios conos en los lados, para romper los palos, también se emplean sacos de lona con cargas de metralla, o sea, 16 balas de 2 libras cada una que se abren y se reparten.
Un cañon son unas 7.000 libras de hierro.
El fregao se avecina. Varias fragatas se reparten por toda la línea para repetir a todos los navíos las señales de mando.
(continuar&w6HigKY-)