O la Educaci&-#243;n para la Ciudadan&-#237;a como asignatura de contradictio de facto.
&Cgk-Un profesor de Instituto me contaba hace unos d&-#237;as la siguiente "an&-#233;cdota":
&Cgk-El director del centro se encontraba en el pasillo compa&-#241;&-#237;a de una persona (mujer, deb&-#237;a suponerse) cubierta de pies a cabeza (o sea, la cabeza oculta, y casi que apenas el rostro era visible). Cuando &-#233;ste se aproxim&-#243; hacia ellos, fue llamado por el director.
&Cgk-- Ven que te voy a presentar a la nueva profesora de Educaci&-#243;n para la Ciudadan&-#237;a...
&Cgk-El profesor, ante la apaiencia mostrada por la "nueva profesora" omiti&-#243; el saludo que ser&-#237;a el habitual entre dos compa&-#241;eros del Centro de distinto sexo, o lo que es lo mismo, los dos besos de rigor en las mejillas. En lugar de ello se ofreci&-#243; su mano tendida a la "docente"... que con gesto asustado, casi horrorizado, refugi&-#225;ndose en su atav&-#237;o y profiriendo algo as&-#237; como un "&-#161;no, no, eso no!" rechaz&-#243; la mano tendida del profesor cuasijubilado que, harto ya en tantos a&-#241;os de aguantar LOES, desLOES y dem&-#225;s sandeces debi&-#243; de pensar que a&-#250;n no lo hab&-#237;a visto todo en su dilatada vida profesional.
&Cgk-