Las huestes fascistas campan a sus anchas por las calles de Zaragoza, alimentadas por lo que consideran un agravio y no es sino justicia hist&-#243;rica: la retirada de la estatua ecuestre del generalito ensoberbecido, del infante terrestre deseoso de que sus botas pisaran cabezas humanas y no de hormigas, del sanguinario al que no le temblaba el pulso firmando sentencias de muerte. La referencia de los desfiles cadetiles de la Academia General Militar es ya un recuerdo que yacer&-#225; oculto bajo capas de polvo de la historia ignominiosa.
&Cgk-Y como no pod&-#237;a ser menos, los ni&-#241;atos de la ultraderecha se toman la justicia por su mano, y organizan el robo del busto de Pablo Iglesias en el Actur zaragozano. Lo cierto es que a mi parecer, si no les gusta ver su rostro o su nombre en las calles (a mi tampoco me gusta ver otros tantos como Yag&-#252;e, Casado, Catal&-#225;n, Urrutia...) lo &-#250;nico que deben hacer es solicitar formalmente al Ayto. su retirada, o esperar a que un partido af&-#237;n a sus ideas gane las elecciones.
&Cgk-Libertad pol&-#237;tica, ideol&-#243;gica, religiosa, de opini&-#243;n..., LIBERTAD, una palabra cuyo significado desconocen por completo.
&Cgk-Y que conste en acta: ni los unos ni los otros, la verdad y la libertad, la Historia, no tien bandos ni bandas.