Nunca hemos albergado la m&-#225;s m&-#237;nima esperanza de recuperar la agujereada roca que, un d&-#237;a no muy lejano, fue territorio espa&-#241;ol.
&Cgk-La soberbia e indisciplina de los gobernantes de la p&-#233;rfida Albi&-#243;n, que jam&-#225;s han sido capaces de ceder en sus pretensiones de dominio de la erguida mole, como tampoco han adoptado el euro, el circular por la derecha o el sistema m&-#233;trico decimal, han dejado claro que esta era una batalla que iba a prolongarse de por vida.
&Cgk-Y si, es cierto, tal vez la culpa la tengamos nosotros, por haber permitido en nuestro solar patrio una ignominia contraria a todos los tratados, razones y l&-#243;gicas, pues a lo largo de todo este tiempo hemos sido consentidores, hemos callado y bajado la cabeza, demostrando una cobard&-#237;a intolerable, en las innumerables ocasiones en las que los brit&-#225;nicos y los gibraltare&-#241;os han traficado, han invadido aguas espa&-#241;olas o se han apropiado de territorio neutral.
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