Prozac Nation
Esta película narra la historia de una joven de la década de los 80, cuya vida quedó marcada profundamente por el divorcio de sus padres, cuando ella apenas tenía cuatro años. Desde entonces ha vivido su infancia y su adolescencia de forma autista y apática, mientras su madre se esfuerza por proporcionarle un futuro prometedor.
La peor etapa de la vida de Elizabeth (la protagonista) comienza cuando consigue una beca para estudiar periodismo en Harvard. Su entrada en la Universidad la sumerge en un mundo descontrolado de sexo, drogas y alcohol, que utiliza para escapar de la depresión. A causa de esto, su rendimiento baja, lo que la hunde aún más en la desesperación, convirtiéndose el proceso en un círculo vicioso. Su estado de ánimo la convierte en una persona maleducada, antipática y obsesiva, perdiendo el respeto y la confianza de sus amigos y su familia. Finalmente, por recomendación de su psiquiatra, Elizabeth empieza a tomar el medicamento Prozac, que le provoca un radical cambio en la personalidad: se convierte en una persona amable, responsable y sociable. Todo parece irle mejor gracias a este antidepresivo, aunque la joven no está satisfecha con la solución: se siente como si llevara una máscara todo el tiempo que ocultara su verdadero rostro.
La película es interesante en el sentido de que muestra lo sencillo que es para un adolescente caer en la depresión y lo complicado que es salir de ella. El espectador no se queda indiferente ante la protagonista: puede inspirar tanto lástima, como incomprensión y antipatía ante su forma de actuar. En algunas escenas, resultan sorprendentes y desagradable al mismo tiempo los ataques de histeria de la joven.
Aunque la película no me disgustó, el final lo encontré un tanto inadecuado: demasiado rápido y sin sentido. Como dato relevante: la historia está inspirada en el libro del mismo nombre, en el que la autora cuenta su experiencia real.