¿Donde estuve...?
¿En que siniestra situación me envolví...?
Muchas copas,
brindis en honor a una mercenaria,
un beso aquí quizá,
una caricia más allá,
y de repente un conflicto,
puños volando por doquier,
un abuso y ya estoy perdiendo la batalla,
escapo tambaleante y me refugio en una iglesia...
Viene la calma,
comienza el vagabundeo nocturno,
el reposo, estar perdido,
por acto de supervivencia llegar a casa,
dormir, despertar atolondrado,
adolorido, con el tiempo transcurrido en un gran vacío,
un espacio en blanco invadido por letras rojas inconexas...
Así jugamos idiotas a la vida,
algunas veces,
en todas partes...