I wanna be your man
10 de septiembre de 1963. El verano persistía en el gris Londres. Los autobuses rojos de dos pisos y los taxis negros asfixiaban las calles con el humo de sus motores diésel. El
manager Andrew Oldham caminaba por Jermyn Street, en St. James, cabizbajo, pregúntandose cuál debería ser el segundo sencillo de los Rolling Stones (el primero fue
Come on, una versión de una canción de
Chuck Berry) El conjunto ensayaba en el
Soho.
Andrew acababa de conseguirles un lugar en la gira conjunta para final de mes junto a sus ídolos
Bo Diddley y los
Everly Brothers. Los Stones podrían adquirir una buena formación en
rock &-amp; roll clásico, pero Andrew antes tenía que encontrar cuál iba a ser su próximo disco y se planteaba enviarlo todo a la mierda.
Un taxi negro se paró bruscamente a su lado.
"Entra, Andy, tenemos algo para ti". Eran dos de los
Beatles, John y Paul, alegres y un poco estirados, que venían de recoger uno o dos premios en el banquete del
Variety Club en el Savoy. Los Beatles acababan de aparecer en el programa de televisión
Sunday Night at the London Palladium ya catalogados como grandes estrellas, y en aquel momento estaban grabando su segundo disco. Andrew subió al taxi, y les habló en seguida del problema que tenía con el sencillo de los Stones hasta que Paul dijo amablemente:
"Tenemos algunas canciones nuevas que podrían ser perfectas para los Stones".
Andrew pidió al conductor que los llevara al
Studio 51 en Great Newport Street. Se precipitaron escaleras abajo hacia el club subterráneo. John gritó:
"¡Mick, tenemos vuestro puto disco nuevo!". Lennon y McCartney cogieron las guitarras y les tocaron las primera estrofa y el estribillo de
I wanna be your man, que había escrito para que la cantara Ringo.
El problema de Andrew se había resuelto. ¡Los Beatles lo habían salvado! Andrew les dijo que quería la canción, y John le dijo:
"Bueno, tenemos que acabarla, luego ¿por qué no?". Se sentaron en una esquina y escribieron los ocho compases del medio allí mismo. El sencillo canto de apareamiento resultó tan caliente que después de que los Stones lo grabaran, también lo hicieron los Beatles. Hasta
Bob Dylan, que en seguida se apasionó por los conjuntos ingleses, quiso grabar una versión.
La confianza, la rapidez y la facilidad que vieron en John y Paul impresionaron a Mick Jagger y a Keith Richards.
"Quiero decir que la manera en que acostumbraban sacar adelante las canciones era impresionante", declaró Mick. A todos los dejó atónitos.
Fue hace 43 años.
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I wanna be your man, por The Rolling Stones
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I wanna be your man, por The Beatles
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I wanna be your man, por Ringo Starr