De veras
Abre la boca, dame la lengua
adáptame tus labios
y yo te doy la mía...
Ahora olvidemos el cuerpo,
apaguemos los ojos
y vamos permitiendo
que ellas gocen a solas
sus revolcamientos
cambiando salivas.
Que punta con punta
cohabiten
como dos moluscos
en lucha agresiva
hasta que se cansen
hasta que se rindan,
hasta que se zafen
y babeando regresen
a sus propias guaridas.
Es que hay besos que valen
mucho más
que un coito completo;
porque son tan carnales,
de veras,
que nos dejan las bocas
con dolor de caderas.
Hacía meses que no había disfrutado de ir a un café, al que voy desde hace tiempo, y leer el periódico con calma y después el libro en turno. Hoy en la mañana fui a realizar varias cosas al centro y después pasé a este café, terminé de leer La noche mil dos (Anagrama, Barcelona: 2000), de Joseph Roth. Es la primera vez que lo leo y me gustó. El jefe de los eunucos del Sha de Persia le aconseja al mandatario que lleve a cabo un viaje para disipar su tristeza, le sugiere vaya a Viena. Después de llegar a Viena, el Sha asiste a un baile en donde, a pesar de tener para él 365 mujeres, conoce a una condesa de la que se prenda y de inmediato ordena que se la lleven. Como esto no es posible dado que las costumbres entre oriente y occidente son diferentes (además la condesa es casada), lo engañan y le llevan a otra mujer, Mizzi Schinagl, una prostituta que se parecía físicamente a la condesa. Él no se da cuenta, la pasa muy bien, y al otro día le envía con el eunuco un regalo, unas perlas finísimas que valen una fortuna. A partir de este momento varias situaciones despliegan. Una novela recomendable, y muy entretenida.