tiempo de descompresión: lecturas
Pues sí, casi una semana ya desde que empecé mis vacaciones y apenas si he salido a la calle lo justo, apenas si he hecho otra cosa que curiosear por la Red, dejarles aquí un puñadito de cosas y leer, leer despacito, ponerme al día con mis retrasos (me queda mucho, no crean).
Les daré alguna pista. Por ejemplo, leí del tirón los seis últimos libros de 20th Century Boys, que volvieron a confirmarme en mi admiración por Urasawa, su autor, capaz de manejar las convenciones del continuará como poquita gente. (Si bien es cierto que un trabajo así ha de disfrutarse mejor en la entrega corta, en su publicación periódica dentro de una revista. Y que, leyendo de seguido la cosa, los hilos acaban por verse, y casi puede uno imaginar al autor dudando qué vuelta de tuerca dar cada vez...) Dicen que ahora toca descanso, que se le han acabado las ideas al jefe, que se ha enfrascado en la elaboración de otro título... Ya veremos. Una lectura satisfactoria, en cualquier caso.
Como lo está siendo la de
Abadazad, unos libros firmados por JMDeMatteis, con imágenes del gran Mike Ploog, que reescriben, reinterpretan y reordenan un tebeo de los mismos autores que publicó, si no me equivoco, CrossGen. Libros infantiles publicados por
Hyperion Books for Children, que ha editado ya dos volúmenes (The road to inconceivable y The dream thief) y que editará, al menos, otro (The professor, the puppet and the prophet). Los estoy disfrutando, ya les digo: cuando acabe con ellos les contaré algo más, supongo.
Hay más cosas en el tintero, pero les dejo tranquilos por ahora. Luego, si eso...