Tenía un dedo en cada agujero de Marthis, por mi mente pasó un &4oCc-flash back&4oCd- de lo que me habían hecho a mí los hombres que he descrito en mi historia.
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Meter un dedo mientras sacas otro, a mi únicamente me lo habían hecho por el ano pero tendría que ser la misma técnica. Mi instinto salvaje me dijo que no me apresurara, que primero le metiera otro dedo en la vagina y después otro en el ano, y cuando tuviera dos en cada hoyo metiera y sacara como un pistón.
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Le saqué el dedo de la vagina por completo sin sacar el del ano, al entrar de nuevo lo hice con dos dedos, el índice y el cordial. En este momento mis movimientos en su vagina no eran de meter y sacar, sino como si los estuviera atornillando, mientras que en el ano sí era de meter y sacar mi dedo.
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Empezó a gemir con sonidos como una &4oCc-mmm&4oCd- prolongada, le metí otro dedo más en el ano, jajájajá, perdón pero todavía me causa gracia, al metérselo emitió un ¡ah! muy sonoro y doloroso.
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Solo reí por dentro, aguante las ganas porque sabía que de hacerlo perdería una amiga y lo que era peor, ganaría una enemiga, sólo reí por dentro, mi venganza empezaba.
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Traté de entender mejor a los hombres, al ver como se pierden tus dedos dentro del cuerpo de otra persona me parecía interesante, no como para desear hacerlo todos los días de mi vida pero si llama la atención como se pierden dentro de los hoyos de carne.
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La vista tampoco era algo que me excitara mucho, las dos nalgas, los dos agujeros y mis dedos perdiéndose en ellos, sin contar el olor que entre más los metía y sacaba iba en aumento. La persona que lo hace percibe primero y mejor que la persona a la que se los meten.
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Ya había estado en ambas situaciones y lo comprobé, además cuando estás excitada con dos dedos dentro de ti y algunos recorriendo tu vulva no te importa, no recapacitas en eso, ni té molesta que te estén ensuciando, ya habrá tiempo de limpiarte.
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Después de sentirme lista y sentirla lista a ella empecé con los movimientos de meter y sacar, mientras metía mis dedos lo más que podía en su ano, sacaba los que estaban en su vagina y así sucesivamente.
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Marthis, empezó a hacer sonidos típicos con la boca, de haber sido hombre creo que me hubiera excitado oírla, emitía un sonido silbante que se logra cuando aprietas muy bien los dientes y abres la boca y aspiras muy fuerte.
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Me parecía tan divertido que no me interesaba ensuciarme los dedos, era la primera vez que lo hacía y no sabía que luego batallaría para quitarles el olor, en especial a los que habían estado atrás.
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Después de un lapso en que no me detuve y ya sudando por el ejercicio de meter y sacar con tanta fuerza y velocidad, Marthis tomó el dildo y estirando su mano para atrás me lo dio. Saque los dedos de su ano, lo tomé y le pregunté, ¿por el culo?. &wqHCocKh-No!!! me respondió alargando el sonido, casi gritando. ¿Por la panocha?, le pregunté y reconozco que fue una pregunta tonta. &4oCc-Lógico pendeja&4oCd-, me respondi&w7PigKY-
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¿Pendeja yo? no soy yo la que está empinada esperando a que le hagan lo que sea, la voy a hacer que ladre a este hija de la chingada me dije a mi misma, no lo exterioricé. Para que decirlo si tenía su culo a mi merced y un dildo en la mano.
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La verdad no sabía que hacer, no sabía si meterlo todo de lleno o poco a poco. Lo que noté fue el dildo era mucho más amplio que su orificio vaginal, entonces le dije, &4oCc-no te va a caber es muy ancho&4oCd-.
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Yo no sabía que la vagina se puede extender hasta recibir un pene de cualquier tamaño. Ella me respondió que se lo fuera metiendo despacito, que esa era la manera.
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Me sentí mal, mi instinto &4oCc-sádico&4oCd- y mi sed de venganza se habían extinguido casi por completo ante la idea de meter algo tan grueso en un espacio tan estrecho.
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Sentí miedo y le pregunte si estaba bien segura de lo que íbamos a hacer, ella me respondió que totalmente, le insistí en que si le habían metido precisamente este dildo y no uno más pequeño.
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Me respondió, &4oCc-como se ve que eres virgen, cualquier verga es mas gruesa.&4oCd- (no era un dildo demasiado grande pero sí bastante grueso, era igual que un pene promedio).
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Le respondí, &4oCc-es que la boca es más amplia que la panocha wey, con cierto fastidio me respondió que sí, pero que sí le cabía, cállate y mételo. Antes de metérselo en son de broma haciendo los ojos hacia arriba en señal de más fastidio dijo, &4oCc-Vírgenes, quién me manda meterme con una&4oCd-. Y para darme una puya antes de que le metiera el dildo me dijo, &4oCc-ya verás cuando te revienten, verás como te cabe eso y más.&4oCd-
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Le puse la punta del dildo en la entrada, cerré los ojos y empecé a empujar suavecito, sentí como mi mano avanzaba, señal de que estaba entrando. Cuando abrí los ojos casi toda la cabeza estaba adentro, eso me dio valor y empecé a empujar un poco más.
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Por instinto hice un movimiento circular como de tornillo, con la diferencia de que mientras a un tornillo se lo giro por completo varias veces sobre su propio eje yo daba vueltas al dildo primero con el sentido de las manecillas del reloj y luego lo opuesto. Hasta que hubo un momento en que no avanzó más, topó y traté de retirarlo pero estaba atascado, atorado. Lo tomé con ambas manos y jalé con fuerza, saliendo hasta sólo quedar la punta adentro.
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Los quejidos y pujidos de Marthis y su &4oCc-ay&4oCd- continuo ya no me estaban causando gracias, me estaban enardeciendo. Me pareció muy interesante ver como un pedazo de plástico tan ancho entraba en ese orificio de carne diez veces más estrecho.
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El ver como se abre la carne amoldándose al tamaño de la circunferencia era una visión surrealista. Antes de eso ya respetaba mucho el cuerpo del hombre, la forma en que crece su pene ante tus ojos me parecía maravilloso, y la forma de cómo se siente al crecer dentro de tu boca es una maravilla que aun me aturde y enloquece.
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Pero ver la majestuosidad de la carne al ceder ante la presión del objeto, amoldarse, tomar su forma y abrasarlo por completo con la vagina me hizo tener también respeto por el cuerpo femenino.
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Conforme pasaban los segundos y metía y sacaba el dildo, salía más brilloso y los contornos del orificio vaginal más húmedos, en un minuto Marthis estaba empapada, toda su vulva estaba inundada. Sin darme cuenta su líquido vaginal se había extendido hasta la punta de los pelos.
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Cada vez me era más fácil meter y sacar, su vagina se expandió y el líquido vaginal ayudo a lubricar era mucho más sencillo que al principio.
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Le dije que levantara más las nalgas como apuntando al techo, lo hizo y empecé a darle con mayor dureza como si la estuviera apuñalando. Por momentos lo hacía con ambas manos para ejercer mayor energía y firmeza, luego cambiaba de una mano a otra porque me cansaba.
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Me causó sorpresa oír el sonido que se escuchaba en cada movimiento de meter y sacar, un &4oCc-splash&4oCd- y un &4oCc-squish&4oCd-, se escuchaban con cada &4oCc-puñalada&4oCd- que le daba a Marthis&4oCd-.
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Más sorpresa me causó ver que el líquido vaginal estaba escurriendo desde la vulva pasando por las ingles y llegando a la mitad del muslo si mal no recuerdo.
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Después de unos minutos Marthis estando de lo más excitada, me dijo que acelerara los movimientos lo más que pudiera y no bajara la velocidad hasta que ella me dijera. Le hice caso y aceleré todo lo que pude, Marthis empezó a gemir haciendo sonidos desde la garganta que asemejaban un animal hasta de llego al clímax emitiendo un grito ahogado que refugio en la almohada, fue muy prolongado.
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Parecía que la estuvieran matando, lo primero que pensé es que era muy exagerada, luego recordé que yo había reaccionado así con los chicos y eso que nunca me habían penetrado vaginalmente&4oCm-
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Después de terminar le pregunté si quería que le sacara el dildo, me dijo que no que esperara un momento. Frunció su trasero y vagina y lo empujó un poco hacia fuera, entonces entendí que era la señal para que se lo sacara. El dildo y mis dedos quedaron hechos un asco.
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Acerqué el dildo a mi vista y me pregunté si ese dildo en particular algún día entraría en m&w63igKY-