Hay algo que quiero destacar el pene de Mark se ponía tan duro, que en ocasiones se la llegué a morder a propósito y él me pedía que se la mordiera más fuerte y no le dolía, eso no es algo privativo de la edad, los hombres que menciono rondaban o pasaban los treinta años.
-
La relación con Mark siguió por buen camino, salíamos a pasear y nos veíamos en su casa, vernos y tener intimidad con frecuencia hizo que cada vez hubiera más confianza y que cada día le hiciera el oral de mejor manera.
-
El hombre va superando obstáculos mentales que existen gracias a las normas de respeto, paulatinamente te va haciendo más y mejor las cosas. Tú vas siendo más receptiva, cada vez te dejas más fácilmente hacer y esperas más la siguiente sesión.
-
Así las cosas, todo iba conforme a lo que yo podía esperar, hasta que una vez asistimos a una reunión de parejas&4oCm-
-
Éramos cuatro parejas, entre las que se encontraban Marthis acompañada de su &4oCc-date&4oCd- porque no creo que fuera novio formal, un latino caribeño del que no recuerdo su nombre ni su cara, sólo recuerdo que tenía el cabello rizado y la piel achocolatada, solo lo llamaré PR, porque supongo era de Puerto Rico, aunque podría ser de otra isla del caribe.
-
Las otras dos parejas eran anglosajonas, nos sentamos en la sala a conversar de cualquier cosa de adolescentes con todas las incongruencias y desenfoques que corresponden. Como era de esperarse el tema de conversación se desvió hacia el sexo, y dentro del sexo algo muy común y gustado por los hombres, el oral.
-
Mark dijo algo que para mí y mi cultura me dejó en shock, dijo que yo era &4oCc-The best cocksucker, ever&4oCd- (la mejor mamadora que hay). Me quedé pasmada con la boca abierta sin saber que decir, no sabía que pensar, menos que decir ante una revelación tan íntima frente a nuestros amigos.
-
Todo esto fue literalmente en segundos porque al terminar Mark de pronunciar esas palabras automáticamente los demás hombres empezaron a defender a sus mujeres argumentando que eran la mejor para hacer el oral.
-
Miré a Marthis, estaba sonriente, feliz de que PR alabara su técnica de hacer el oral, volteé a ver a las gringas con el orgullo en la cara de que sus hombres las defendieran clamando lo buenas mamadoras que eran. Se veía en sus rostros la satisfacción de que sus hombres comentaran todo el placer que ellas les habían provocado con sus bocas.
-
Es inaudito, tengo la impresión de que en reuniones de puros hombres compartan intimidades de lo que hacen a las novias o como le hacen ellas el oral pero nunca delante de ellas.
-
Allá es más sano, para empezar no lo dicen a tus espaldas, además si eres la novia de alguien se entiende que no sólo que le haces oral, sino que te lo hace él a ti y tienen relaciones. Y si es un secreto a voces porqué no hablarlo claramente y delante de ella, en especial si tu novio te está alabando.
-
Traté de disimular lo más que pude con una ligera sonrisa forzada, en cuanto pude me levanté y fui a la cocina por coca cola. Por cierto en Estados Unidos la gente se segrega mucho. Además de lo típico por el color de piel y/o nacionalidad la gente se segrega por hábitos y costumbres.
-
Los hay straights, kinkies, junkies etc. Lo digo por aquello de que fui por coca, obviamente evitábamos a los junkies, afortunadamente Mark y su familia no ponían atención a conceptos como &4oCc-gooks&4oCd-,&4oCd- rednecks&4oCd-, &4oCc-niggers&4oCd-, &4oCc-greasers&4oCd- y pendejadas de esas, el racismo me parece una estupidez y nunca hubiera aceptado andar con él si así lo fuera.
-
Fuimos Mark y yo a la cocina, supuse que me iba a dar alguna explicación, no fue así, me dijo dos, tres cosas en tono amable como si no hubiera pasado nada, no le reclamé, solo pensé, estás en tu país, es tu cultura y desde su perspectiva me halagó, y no me insultó.
-
Se acercó a besarme, traté de evitarlo por temor a ser vistos, con su boca en la mía y mis ojos viendo a todos lados, me relajé y me dejé llevar por sus besos.
-
Me dijo que me quería dar un pellizco en mi &4oCc-Pussy&4oCd- (sobra la traducción), como seguía atolondrada por lo que había pasado no acerté a decirle nada, sólo volteé hacia la ventana en la cocina, desde ahí no se veía la sala pero si se acercaba alguien, apenas le iba a decir que no venía nadie cuando sentí la palma de su mano en mis nalgas, &4oCc-ok&4oCd- dije, aceptable, no hay nadie alrededor y fue por encima de la ropa.
-
Voltee a verlo de frente y otra vez pero ahora en pleno pubis, ni hablar me ganó su velocidad de manos y su velocidad mental, aceptable de nuevo.
-
Seguimos besándonos e intentó meter su mano bajo mi calzón, me negué anteponiendo mis manos y diciendo no. No era que no me gustara sino que no estábamos solos. Por mi experiencia con Marthis en carne propia y con los chicos sabía que el olor en los dedos en especial si estuvieron en el ano no se quita del todo con agua y jabón, lo único que hace que desaparezca el olor es el tiempo, sólo el calor y la grasa de los dedos, el aire y después de algunos minutos, desaparecen el olor, no quería regresar a la sala con los dedos de Mark apestosos a mí.
-
A pesar de todo cedí, no pude con la tentación de esa carita hermosa y sus ojos azules y tristes ante mi negativa, me siguió besando y metió sus manos bajo el calzón una adelante y otra atrás.
-
Como siempre me llegó la lucidez, lo detuve y me encargué de lavarle las manos con detergente para trastes, las sequé y se me ocurrió la idea de chuparle los dedos para mezclar más olores disfrazados.
-
Nos dirigimos a la sala coca en mano, cuando veo otra escena que me dejó boquiabierta. Marthis y PR sentados besándose como si fuera su luna de miel, en otro sofá la otra pareja de gringos en condiciones similares, la chica con la mano en la entrepierna de su novio y la otra pareja de gringos se besaban y cachondeaban como si nadie los viera, me quedé atónita, volteé a ver a Mark, él se concretó a sonreírme. Al vernos todos dejaron de hacer lo que hacían, sonreían y actuaban como si no hubiera pasado nada.
-
Mark y yo al ver la escena nos habíamos detenido a un par de metros para observar mejor. Mark pasó su mano por mi pecho y me pellizcó un pezón, todos rieron, Marthis soltó una carcajada y los demás rieron discretamente. Me encontraba en el umbral de un momento bastante &4oCc-kinky&4oCd- en mi vida.
-