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Quede satisfecha, los ordeñé a los tres

Sin mediar palabra los que me atendían abajo y atrás dejaron de hacerlo, esperaban una señal de ellos para detenerse, estos tres habían practicado con otras antes que conmigo, como había pasado con Raúl1 y JManuel, sin embargo, en ese momento con mi excitación exacerbada y mi falta de experiencia no lo noté.

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Se detuvieron para dejarme respirar y adquirir fuerza, yo seguía en cuatro, Mark se quitó acercándose y simulando montarme, pero en realidad lo que quería era hablarme al oído para preguntarme - si lo decía en voz alta me enfriaría - me dijo que solo tendría la oportunidad de chupársela a uno, estaban muy excitados y quedaba poco tiempo, titubee, bajé la cabeza hasta tocar con la nariz la sábana y pensé que me gustaba la verga cabezona, y ese día no la había chupado.

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Dije el nombre del dueño de ese pene. Mark se retiró de mí, el elegido se acostó ocupando el lugar de Mark. El puntiagudo decidió hacerme oral, y Mark acaricio mis nalgas.

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Empecé a chupar el pene cabezón al momento que Mark me metía su dedo en el ano, se la chupe fuerte y rápido por mi excitación, pero el dueño de la cabezona interpuso su mano para evitarlo, frenándome. Era evidente que tenían planeado cómo eyacular pero no lo había captado. Puso su mano para que sólo pudiera chuparle a la mitad. Mark arreciaba su meter y sacar digital, el otro más que lamer mi vulva, la chupaba metiéndose mis labios mayores y menores en su boca.

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El puntiagudo seguía atrás de mí, agregó rigor dándome fuertes nalgadas mientras Mark enterraba todo su dedo dentro sujetándome por la cadera, había quedado inmóvil para recibir las nalgadas y mordidas que me daban.

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Por la excitación empecé a salivar abundantemente, mi saliva escurría al cabezón entre los dedos que sujetaban su pene, en ese momento recordé que tenía el permiso de Mark para darle mordidas, lo hice con la fuerza que me quedaba, como si se las diera a Mark.

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El gringo respingó, no se le endurecía como a Mark por alguna razón se le paró menos, aproveché para darme gusto chupándole únicamente la cabeza, la tenía redonda y grande, saqué el pene de la boca dejando solo el glande en ella. Lo excité dé tal forma que me detuvo pidiéndome que me la sacara, ese fue el punto que aceleró las cosas para llegar al gran final a la sesión.

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Al sacarme el miembro de la boca, Mark sacó el dedo de mi ano y el puntiagudo dejó de nalguearme y de hacerme oral. Mi gringo-novio me dijo que me acostara boca arriba para terminar como yo le había enseñado con su pene entre mis piernas y mi vulva abrazándoselo, me dijo que después los otros harían lo mismo, acepte si él era el último, con él quería cerrar bien la sesión.

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Mark pregunto a quien quería primero, dije que era indiferente, aunque prefería al puntiagudo, luego al cabezón para ir subiendo de intensidad.

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Me montó, Mark le decía como hacerlo, sugirió que acomodara el pene hasta quedar pubis sobre pubis, que bajara y subiera como si me penetrara, lo hizo moviéndose muy bien, Mark puso su pene dentro de mi boca, el cabezón me chupaba un seno y el puntiagudo otro, imposible narrar la tremenda sensación, me volvía loca.

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Me hicieron venir en múltiples ocasiones cuando el puntiagudo estaba a punto de eyacular, quería hacerlo mi pubis, los otros dijeron no, porque aun faltaban ellos.

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Mark se quitó y el puntiagudo me la metió por la boca, explotando en segundos dentro de mí boca, era bastante semen caliente, por mi postura se fue directamente a la garganta tragándolo con facilidad, al terminar se retiró y el de cabezona se trepó en mí, se movía intensamente. Mark me vio débil y se limitó a besarme mientras el puntiagudo reposaba. Cada vez que subía sus caderas, la cabeza del pene se atoraba entre mis labios causándome furor absoluto, yo movía mis caderas en sentido contrario a las de él, cerré las piernas apretando la vulva para atrapar su miembro, era una lucha de poder a poder, jaló con fuerza, logró zafarse de mis labios, restregándolos, friccionando mi clítoris y arrancándome gritos de placer.

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La lucha siguió, me hizo venir un par de veces mas, por fin eyaculó. Mark me dejó de besar y la cabezona me la puso en la boca, se la chupé seis o siete veces y su volcán hizo erupción depositando su lava en el fondo de mi garganta llenando mi boca, escurriendo por mis labios.

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Seguía el mero-mero, aquel quien con su generosidad y criterio, me había permitido experimentar cosas poco comunes, pero deliciosas. Lo quería recompensar y distinguir como fuera posible, cuando me iba a montar me volteé boca abajo y le pedí que se acostara sobre mi espalda poniendo su pene entre mis nalgas creando un &4oCc-Hot Dog&4oCd-, seria algo especial y exclusivo para él, con un minuto así me sentiría bien. Estuvo un poco más, se movía rico causándome cosquillitas en el ano y ansia en la vagina, después de un momento me volteé para que terminara entre mis muslos.

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Cuando iba eyacular me preguntó que donde quería su semen, donde quieras le dije, pero recapacité y pedí que fuera en mi boca, no me pareció justo que los otros sí y él no me hiciera tragar, le pedí que se recostara boca arriba que se la mamaría hasta terminar, estaba al borde de la eyaculación y no me causó trabajo dejarlo seco. El salto cuántico estaba completo.

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Quedé cansada y débil hice espacio en la cama para recostarme pidiendo a Mark que me acompañara. Estaba desnuda boca arriba, viéndonos y conversando entre nosotros sin sentir pena en ese momento.

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Se acercaba el momento de que llegaran los papás del cabezón, aproveché para decirle que me bañaría porque había quedado más sucia que nunca. Después de bañarme, al abrir la puerta sentí un olor que llegó al fondo de mi cerebro, olor profundo de sexo en una habitación.

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Se lo comenté a Mark para que se lo dijera al cabezón y desodorizara el cuarto. Alguno de sus padres o quien fuera podría entrar y detectarlo inmediatamente.

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Había sido la sesión de sexo más completa, &4oCc-kinky&4oCd- y llevadora de mi vida hasta ese momento, estaba exhausta, rendida, débil, lacia y laxa, era temprano, le pedí a Mark que me llevara a cenar, mi cuerpo requería proteínas y paz.

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Mientras cenábamos mire a Mark a los ojos buscando un asomo de reproche o asco, en sus ojos sólo vi cariño y orgullo, eso sentía por m&w63igKY-
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