lento domingo
Ayer precisamente lo comentaba con un compañero en el trabajo: no hay nada más triste que una tarde de domingo. Sé que es exagerado, pero a ver si me entienden...
Hoy, día primero de mis vacaciones, lo he dedicado sobre todo a lecturas digitales, a alguna de las de papel, a ver unos episodios de Las chicas Gilmore, a comer una truchita que no me ha quedado mal, a tomar una cervecita fría mientras la preparaba. Nada especial, ya sé. Nada que otro domingo cualquiera no hubiera hecho.
Ese es el secreto.
Gracias a esa sesión de lectura en el éter, y a través del amigo
Cachalote, he sabido de la existencia de
Der Mondgucker, el blog del grandísimo y siempre elegante UlfK.
Gracias a esa sesión de lectura en el éter he podido descubrir
esta perla del amigo
Rafa Marín, que además de poner en su sitio la película de Alatriste se ha embarcado en una suerte de Historia del Tebeo Español por fascículos francamente interesante.
Ahora, si me disculpan, me retiro a seguir con la otra lectura, la de papel. (Eso sí, antes voy a ver si arreglo alguna cosa por aquí, que trasteando, trasteando, no sé qué ha pasado con la plantilla... Ejem...)