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La mamada sorprendió al gringo

El día siguiente llegó y nos encontrábamos en su recámara, muy al estilo americano, es decir, sin muchos preparativos y cachondeo me pidió que me quitara la ropa. Lo convencí de que lo hiciera él primero.

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Me gustó bastante lo que vi, su piel blanca y sus músculos bien definidos, bajé un poco la vista y ahí estaba, un pene blanco y carnoso, totalmente dormido, tal como me gusta verlos de inicio. Debido a mi experiencia, podría decir que los penes dormidos se clasifican en dos partes.

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Los que se arrugan y contraen como un acordeón y que al pararse se estiran cinco o seis veces su tamaño original. Y los que aún dormidos están estirados y al pararse no crecen más de 20 o 30% del tamaño en estado de reposo. El de Mark era de los segundos.

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Se quitó la ropa dejándose la trusa que era de esas que tienen una abertura al frente, que sirve para que la saquen al orinar.

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Cuando se quitó la trusa vi que su pene estaba estirado y apuntando al suelo, era grueso pero no tanto como el de JManuel, quizá el de éste por ser corto se veía más grueso, como un rollo, mientras que el de Mark era más alargado como una salchicha. Tenía circuncisión y la cabeza era puntiaguda como flecha.

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Me pidió que me desnudara, le volví a recordar acerca de mi virginidad, y lo volvió a aceptar. Sin decir nada se acostó en la cama boca arriba y yo le di la espalda para empezar a quitarme la ropa.

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Sin Voltear a verlo empecé a quitarme la ropa, desafortunadamente no recuerdo la ropa que traía, supongo era blusa y pantalón. Quedé en ropa interior, no volteé a verlo, hice una pausa y escuché su voz pidiéndome que continuara.

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Desabroché el brassiere, me lo quité, hice otra pausa y empecé a bajarme el calzón lentamente, dejando a la vista el nacimiento de las nalgas, bajé un poco más hasta la mitad de la nalga, mis pelos sobresalían al frente, baje el calzón hasta los muslos sabiendo que le estaba mostrando el trasero y escuché el típico &4oCc-Wow!&4oCd- de los gringos.

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Su exclamación me dio valor y me animó a seguir adelante, fue una exclamación de aceptación o de admiración, eso es un aliciente en este tipo de casos.

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Me lo quité con cuidado, tenía que levantar una pierna para hacerlo y existía la posibilidad de que viera algo más íntimo de mí, cualquier mujer sabe que viene hasta el final o cuando menos no tan al principio.

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Cuando voltee a mirlo casi caigo del asombro, ya la tenia parada, no semi parada estaba totalmente parada como el mástil de un velero.

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Lo miré, su mirada se cruzó con la mía, fue sólo un instante y como cualquier hombre su mirada descendió como relámpago hacia mi pubis.

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Después de mirar mi monte de Venus siguieron algunos piropos que me relajaron un poco más, hasta me hicieron reír.

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Me acosté junto a él, me abrazó y empezamos a besarnos, no sabía que esperar, nunca había estado de manera tan íntima con nadie de otra cultura. Con los chicos de mi barrio como Raúl1 y JManuel era algo similar cuando estaba con ellos, ya tienes idea que esperar y como reaccionar.

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Después de besarnos un rato recorrió con su mano mi espalda hasta llegar a las nalgas, la puso en medio y con un dedo empezó a recorrerme la rayita tímidamente, y digo tímidamente porque no era como en otras ocasiones similares que empiezan a hurgar hasta llegar al fondo de la raya y siguen hasta llegar al ano y una vez ahí estacionan la yema del dedo. Mark lo hacía con suavidad y delicadeza, haciéndome cosquillas.

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Esas cosquillas y ese recorrer lento, suavecito y respetuoso de arriba abajo hizo que me empezara a excitar. Puse mi cabeza en su pecho, así estaría más cómoda y relajada y a él le sería más fácil seguirme acariciando la raya. Al tener mi cabeza ahí veía lo planito de su vientre y al final como un monumento su pene &4oCc-apuntando al sol&4oCd-.

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Esta vista era muy tentadora y este wey no me pedía ni que se la agarrar ni nada. Yo no podía aguantar más, tenía la tentación terrible por tocar ese pene, me incorporé y senté al lado de su pene, de frente a Mark.

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Estiré mi mano, tomé la base y me asombre por su dureza, a cualquier mujer le asombra la dureza de un pene.

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Me dije que esto era lo mío y me sentí cómoda como pez en el agua, al sentir esa carne dura en mi la palma de mi mano volví a ser yo. Esto último en alusión a la relación que había tenido con Marthis.

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Subí y bajé mi mano suavecito, al llegar arriba le cubría la cabecita con mi palma y de nuevo bajaba hasta sentir sus testículos con el dorso, lo hice varias veces, no dejaba de asombrarme la dureza con el tiempo que llevaba con la erección y sin estímulo.

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De repente se me ocurrió una idea loca, le tomé la punta y empecé a simular los movimientos de la palanca de velocidades de un auto, le dije sonriendo que con él practicaría para enseñarme a manejar.

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Mark siguió la broma y en ocasiones me decía que no había entrado bien la velocidad porque no había sacado o metido bien el clutch, yo imitaba el sonido del motor acelerando y desacelerando. Me encantó esa empatía que tenía con mi sentido del humor que no todo mundo tiene.

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Dentro de su tranquilidad anglosajona tuvo un rasgo de picardía al decirme que &4oCc-esa palanca&4oCd- funcionaba mejor como asiento. Le pregunté que como lo sabía, que si otras personas la habían probado de asiento, no me respondió ni yo insistí, no se tocó el tema más.

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Sin que me lo pidiera le di un beso a la punta del pene y me disponía a colocarme entre sus piernas para hacerle el oral cuando me dijo que me detuviera y en pocas palabras que me le subiera para hacer un sesenta y nueve. Me trepé y lo empezamos a hacer, sabía lamer bien, lo hacía con cuidado y me excitaba, usó una técnica que me calentó de más, me empezó a dar golpecitos en la entrada del ano con la punta de la lengua, de la sensación, sin querer le mordí el pene, era increíble, lo tenia tan duro que no le dolió.

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Después de unos minutos me dijo que no podía terminar, que sí me ponía entre sus piernas para hacerle el oral normal y ayudarlo a venirse. Accedí a su petición, empecé a chupar, me pareció muy rica, por momento lo dejaba de hacer, me la sacaba de la boca la tomaba con las manos y se la veía. Me encendía verla tan blanca y pulsante, brillando por mi saliva, le dije que se pusiera de pie y me hincaría frente a él, así tenía más libertad de movimientos para mi cabeza.

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Hice algo que ya sabía hacer pero a él le encantó, abrí mi boca lo más que pude, relajé la garganta y poco a poco la fui tragando hasta que mis dientes tocaron sus raíces.

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Al parecer las gringuillas con las que había estado nunca se lo habían hecho, se fascinó con eso. Honestamente no recuerdo las cosas que decía mientras se la chupaba, era muy educado y respetuoso para decir el típico &4oCc-Who&4oCZ-s your daddy?&4oCd- Cuando a un gringo se la están chupando.

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Él terminó, yo no me vine, sin embargo quedé contenta, no sé por qué, quizá no esperaba mucho más o por haberlo hecho con mi novio en ese momento o por ambas cosas.

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Me dirigí al baño de su recámara y él me siguió, a eso no estaba acostumbrada, no puse objeción. Nos limpiamos uno frente al otro mientras platicábamos sin el menor remordimiento o sentimiento de culpa. Mark era gringo, no había pecado, no había de que arrepentirse.

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Le dije que quería orinar y me dijo que estaba bien pero no hizo por salirse, se dirigió al lavabo a enjuagarse la boca.

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No me quedó más remedio que sentarme en la taza, estaba frente a mí dándome la espalda y viendo por el espejo, me seguía hablando mientras estaba sentada y el chorro caía en el agua de manera muy audible, diferencias culturales.

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Me dio una pastilla para el aliento y tomó otra él, nos reintegramos a la sociedad, saludé a los miembros de su familia que se encontraban en casa, y salimos a pasear.

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Me preguntó que como me había sentido, que si me había gustado, que si me había gustado su pene, a todo respondí afirmativamente.

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Yo le pregunté si yo le había gustado y me dijo que estaba mejor sin ropa que vestida, luego pregunté si le había gustado como se le había hecho el oral a lo cual me respondió que era magnífica para hacerlo, que lo hacía de manera increíble y que si todas las mexicanas sabían hacerlo como yo. Le respondí que yo era de las más torpes, que las mexicanas son maravillosas pera eso, por eso hay tanto gringo que se casa con mexicana.

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Hasta aquí todo bastante bien, lo más loco, la faceta más &4oCc-kinky&4oCd- de Mark estaba por salir a la luz&4oCm-


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