Ambos dejamos de hacer lo nuestro, me quedé estática y con mis dientes en las raíces de su pene, sólo levanté los ojos a ver si la puerta no se abría. Estaba tan oscuro que no alcanzaba a ver la chapa de la puerta, pero sabía que si empezaba a ver luz se estaba abriendo.
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Me atormentó la idea de que mi amiga volviera a vernos en medio de tanta intimidad, no porque ya nos hubiera visto me era más leve la idea de que nos volviera a ver.
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Lentamente levante la cabeza para sacar el pene de la boca, al sentir esto con la misma lentitud Jesús H comenzó a sacar sus dedos de mi ano, diciéndome que fuera a ver si podíamos salir.
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Me enderecé y sorteando la ropa colgada en el closet me acerqué a la puerta, la abrí y me asomé, no había nadie, le dije que iba a ver, que me esperara dentro.
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Con sigilo, caminando en puntitas por los nervios quizá, primero fui a ver al cuarto de baño, no había nadie, de la misma manera sigilosa, errática y nerviosa me aproximé a la puerta de la habitación que daba a un pasillo en el segundo piso de la casa.
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ME asomé y vi a mi amiga, le hice una seña con la cabeza como preguntando ¿qué?, ella pícaramente me hizo una seña con la mano, cerrando el puño y moviéndola horizontalmente imitando el movimiento de un pistón. Para los que han visto a Adal Ramones es el movimiento de manos cuando dice: &4oCc-Hasta arriba, arribotota&4oCd-, haciendo alusión a la supuesta relación sexual que estaba teniendo con Jesús H. Con otra seña me dio a entender que terminara lo que estaba haciendo porque ya no había peligro.
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Cerré la puerta y fui a buscar a Jesús H para decirle que podía salir, el calor adentro era tal que se podría deshidratar, al salir me jaló caminando rápido hacia la cama, solo alcancé a decirle &4oCcwr8-qué?&4oCd- Y sin mediar palabra me empujó y caí en cuatro en la cama (no sé como describirlo).
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Metió un dedo en mi ano una vez más, en esta ocasión hubo una variante, metió otro dedo de la otra mano, tenía dos dedos en mi ano, uno de cada mano&4oCm-
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Empezó a moverlos como martillos, uno arriba, otro abajo, incontables veces, seguía muy excitada, llego el orgasmo muy rápido, me tapé la boca con la mano tratando de que el sonido que emitía no llegara al pasillo.
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Le pedí a Jesús H que se detuviera, no me puso atención, con la experiencia del día anterior bajé mis caderas hasta la cama obligándolo a sacarme los dedos, caminé a gatas por la cama para alejarme de él pero vi en sus ojos que quería más, vi que lo que quería no era sentir placer, sino subyugarme, dominarme con placer.
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Si bien seguía siendo temprano todavía me faltaba el platillo fuerte, la faena más dura, mi prueba de fuego del día, la cita con el dueto caliente.
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Pensé tan rápido como pude, me levanté de la cama y me dirigí hacía él, pensó que quería más, lo abracé y besé en la boca, me tomó de las nalgas, las abrió todo lo que pudo, intentó meterme de nuevo un dedo pero como estábamos de pie sólo consiguió insertar la yema.
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Sin dejar de besarlo fui girando como si estuviéramos bailando, hasta que su espalda quedó frente a la cama, lo fui empujando hasta que sus pantorrillas quedaron en el borde, lo empujé con un poco más de fuerza y caímos en la cama, yo quedé encima de él, me soltó las nalgas como era mi propósito, no pude disimular una sonrisa que broto de mis labios.
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Era mi momento de dominarlo y lograr que de una buena vez se viniera para terminar la sesión. Sin dejar de sonreír con un dejo de picardía, lo admito, empecé a besarle el pecho, seguí bajando a su vientre, que por cierto me gustaba mucho por lo blanco y plano y que incluso se le alcanzaban a marcar los músculos.
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Aproveché para lamer esas marcas, esas comisuras en los músculos y disfrutar de su blancura, me quedé en su zona ventral un buen tiempo, lo lamía, lo besaba, alcancé a dar algunas mordiditas y chupaditas a sus abdominales.
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Afortunadamente tenia el pene duro, me lo clavó debajo de mis senos, haciéndome recordar cual era mi meta que no era embelesarme y eternizarme en su vientre de Apolo, mi meta era hacerlo terminar. Al sentir su pene clavado en mis senos empecé a bajar hasta llegar a mi objetivo.
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Empecé a chuparla cómodamente, estaba hincada en el suelo, él sentado en la orilla de la cama recostado.
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Posición muy cómoda para mi cuello y mi garganta, se la mamé muy a gusto, haciendo lo que a esa edad ya sabía hacer, la metí hasta la garganta clavándole los dientes para darle más placer, me saqué la mitad y empecé a mover mi cabeza con rapidez atrás y adelante.
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Era tal su excitación desde antes de meterla en la boca que ya se escurría, la había lamido desde la puntita para no desperdiciar semen, con unos cuantos movimientos de cabeza y boca, chupando como se hace a una paleta se vino a borbotones&4oCm-
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Me atraganté, retiré mi cabeza y mi cuerpo, me tomó un tiempo tragarme todo su espeso obsequio.
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Levantó la cabeza para mirarme, atrás de su pene estaba mi cara, con sonrisa muy pícara. Era la primera vez que realmente había tomado el mando y había decidido cuando terminar.
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La parte ligera de la sesión sexual para mí ese día había terminado, seguía lo más pesado del día&4oCm-