...es que no hay manera
Regaló todos sus libros. Los que no pudo regalar, los dejó en bancos del metro, del tren. Los repartió por los parques. Y algunos, pocos, los tiró en el contenedor de la esquina: viejos, arrugados, grises libros que nadie había hojeado en muchos años.
Se deshizo también de un montón de discos viejos, de cintas de video, de fotografías y artículos recortados y amontonados en carpetas azules o blancas, con gomitas o sin gomitas, de cartón o de plástico.
Abrió las ventanas de la casa de par en par y dejó que el aire removiera el polvo de demasiados años de biblioteca seria y en penumbra. Puso bien alto un disco de Los Fresones Rebeldes y dejó al lado otro de Los Ramones, y otro de Jobim.
Abrió la puerta del armario y dejó que saliera su tigre de trapo...
____________________... que ya iba siendo hora.