días extraños
Uno se queda un poco perplejo mirando estos días los telediarios y los periódicos. Desorientado, diría. Y es que resulta muy extraño que se preste atención a congresos matemáticos, por un poner. Tienen la coartada, eso sí, de Perelman, personaje mediático a fuerza de ser esquivo y terriblemente friki. Y tienen la coartada de una discusión entre astrónomos que acabó a puerta cerrada, no se sabe bien si para evitar que diera la vuelta al mundo alguna imagen en la que aparecieran tirándose los trastos a la cabeza. (Discusión que parece centrada en si Plutón es o no planeta, si serán ocho los que formen el Sistema Solar a partir de ahora o serán doce, pero que va más allá: la definición de planeta, nada menos.) Y tienen, hoy, la coartada estrella: ¡fotografiada la materia oscura en una lejanísima y pretérita colisión galáctica! Que así redactado parece pura anécdota y difícil de imaginar, pero que supone una confirmación no sé si definitiva (imagino que nada hay definitivo en estos campos) de los modelos aceptados hoy que definen y explican y ordenan el Universo.
Y tiene uno la sensación, fugaz y un poco adolescente, de vivir de verdad en el futuro que imaginó hace ya muchos años, en esos años posteriores al 2001 que soñó entonces, cuajados de maravillas científicas y descubrimientos atroces. Una sensación muy... Kraftwerk, no sé si me explico...
En el entretanto, mientras miro cómo la nieve no deja de caer, lenta y blanda, del otro lado de la ventana, aguardo la llegada del cartero por si recibiera noticias de Marte, de la Base Cavor lunar...
Buenos días.