de mañana
Pasear con aire ausente, el periódico debajo del brazo. El cielo está azul y apenas si quedan unos montoncitos de nieve sucia en los rincones donde el sol no alcanza a llegar.
Una bolsa de papel con bollos calientes, una barra de pan crujiente. Gatos que miran desde ventanas abiertas como bostezos, gatos que inclinan a un lado la cabeza para calibrar tu saludo, tu sonrisa, tus ojeras.
En la pajarería de la esquina, desde el escaparate, cuajado de la nerviosa algarabía de diez ratones blancos y un tropel de hamsters temblorosos, un cachorro de teckel menea la cola y ladra un blando buenos días a todo el que pasa por delante.