Confesiones a las 5:30 AM de un domingo
Se supone que nuevamente me había quedado trabajando hasta tarde y lo hice, pero para variar, lo dejé botado porque se me ocurrió mirar una página y luego otra y luego otra, hasta que caí en un directorio de blogs y eso fue mi perdición total.
En uno de los blogs que vi, la chica comentaba, a raíz de la petición que le habían hecho unos amigos, 5 extraños hábitos de aquellos ridículos e inconfesables y lo que escribió me hizo pensar en mis extraños hábitos y cosas ridículas e inconfesables; tanto así que decidí hacerlas confesables a partir de ahora, conservando su carácter de ridículas.
Espero que disfruten mis confesiones nocturnas, se rían un rato y noten una vez más que estamos todos locos.
1) Me obsesionan los dientes y las quijadas masculinas: típico que le preguntan a las personas en qué se fijan primero cuando ven a alguien y la respuesta típica es el poto, los ojos, las manos o qué se yo; en mi caso me fijo en los dientes y la quijada. No tengo interés por los dientes perfectamente alineados, aunque si los tiene bien por eso, pero si que sean bastante blancos, limpios y, como diría Serrat,
"con olor a hierba buena". Pero además, siempre me fijo en la quijada, que sea bonita y que el mentón esté perfectamente alineado con la frente para encontrar a un hombre atractivo.
2) Mis citas con "prospectos": cuando conozco a alguien que me gusta, lo someto a 3 "pruebas" para saber si es un "buen prospecto". La primera es una salida a tomar café donde la idea es que Don Prospecto sea capaz de mantener una conversación inteligente; en ese caso pasa a la segunda etapa, que consiste en una invitación al cine. En general, dependiendo de los resultados de la etapa previa, sugiero al "postulante" ver buen cine, o sea, cine "con contenido", de modo que después vamos nuevamente por un café y conversemos de la película y la vida; el objetivo esperado es que Don Prospecto sea capaz de comentar y analizar la película con un poco más de altura que lo que evidentemente apareció en ella. Si pasa esa etapa (en todo caso no muchos la han pasado), la tercera y última es una invitación a "Las Tejas" o a algún cuchitril de aquellos que a mi me gustan a tomar un terremoto. Si sobrevive a la experiencia de tratar de conquistarme con un borrachín hinchando al lado, beber en vasos mal lavados, estar sentado en una mesa pegajosa y tratar amablemente a los vendedores ambulantes del lugar sin poner cara de asco o querer salir arrancando de ahí y logra conversar de su vida, lo que le gusta, su familia, etc., pasa la etapa y podemos entrar en otro tipo de "conversaciones". Es extraño el hábito este de 'la selección', bastante darwiniano en todo caso; el problema es que ni así logro encontrar a alguien adecuado, en realidad si, pero los imponderables me suelen jugar en contra.
3) El trabajo nocturno: normalmente cuando me quedo trabajando hasta tarde el computador (generalmente los fines de semana como hoy) dejo prendida la televisión en silencio, pongo música y al lado de mi pc siempre hay un espejo y una pinza de cejas y cada cierto rato, hago altos para sacarme las cejas y a veces me quedo por más de 30 minutos sacando incluso aquellos vellos casi transparentes que salen. En general me obsesionan los "pelos" porque me cargan, así que espero pronto poder ganar más dinero y hacerme depilación definitiva, sería genial.
4) El peso: tengo una obsesión con mi peso corporal que es bastante extraña. Me preocupa subir de peso, así que al menos una vez por semana me subo a la balanza. Si estoy en los 53 kilos o más, automáticamente entro en un proceso anoréxico relativamente involuntario, es decir, se me olvida por completo la comida y no me da nunca más hambre y bajo de peso. Lo raro es que cuando me subo a la balanza y peso 50 kilos o menos, me da con que voy a desparecer y me agarra el ataque de hambre que me lo como todo, hasta que subo a los 53 o más y vuelvo al ciclo anterior (si que estoy loca!!!)
5) Mis supersticiones: generalmente me defino como una persona 'no supersticiosa', pero tengo algunas prácticas exóticas, como por ejemplo, si salgo de la casa y me tengo que devolver porque se me quedó algo, me siento 3 veces antes de salir, sólo por si acaso (la última vez que olvidé sentarme las 3 veces fue el jueves pasado y he de decir que fue el peor día que he tenido en días, semanas e incluso meses, es más, aún estoy triste por lo que pasó ese día, así que ya no olvidaré más este ritual). Otra 'superstición' es que cuando tengo algo importante que hacer o estoy preocupada por algo, le pido a mi madre para que rece por mi y prenda una velita (por alguna razón desconocida siempre funcionan las cosas cuando mi madre hace eso). Y finalmente, creo en las energías de las malas ondas, por lo tanto cuando tengo algún proyecto en mente de algo muy bueno para mi, trato de no contárselo a nadie para que no nazca la envidia y por las malas ondas no funcione (en este caso también tengo antecedentes que me hacen pensar que cuando comenzamos a contar las cosas buenas que nos pasan, súbitamente se mueren, así que creo que volveré a tenerlas en reserva).
Si estoy loca o no, francamente no lo tengo claro, sólo sé que todos estamos al menos un poco locos y en ese caso lo que cabría evaluar es si mi grado de locura está dentro de las 2 unidades de desviación estándar de la media jajajaja pero la verdad, no quiero saberlo, porque me agradan mis locuras.
Ahora que ya les conté me voy a la cama porque es muy tarde (en realidad es muy temprano, pero ustedes entienden) y ya saben, si quieren contar sus obsesiones y ridiculeces aquí o comentar las mías, tengan por seguro que serán bienvenid@s.