Tomamos asiento y en poco tiempo nos empezamos a besar, supuse que después de lo que había visto, besarnos en esa sala no sería la gran cosa. Mark metió la mano debajo de mi brassiere e intenté quitársela, forcejeamos &4oCc-amablemente&4oCd- unos instantes y no pude sacarla de mi seno.
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Apenada, excitada y preocupada por las supuestas miradas de nuestros amigos dejé de besar a Mark y volteé a ver a los demás. Era una pequeña Sodoma Y Gomorra, para mi mente quinceañera y latina, hoy en día he visto y hecho mucho más pero en ese momento me llamó la atención.
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Todas las parejas besándose y los hombres con sus manos dentro de la blusa de la mujer o en sus nalgas. Ellas con una mano en la entrepierna de ellos, encima del pantalón.
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Aún así, después de ver esa escena libidinosa y a pesar de que ya me estaba excitando no me sentía a gusto. Pensé que para eso hubiera sido mejor quedarnos en casa de Mark, en su recámara le podía dar todo más cómodamente y en privado, como a mí me gusta.
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No dije ni una palabra, en un instante separé mis labios de los de Mark y con los ojos le hice una seña como diciendo &4oCc-mira a tu alrededor&4oCd-. Me respondió con una sonrisa silenciosa, sacudió la cabeza de manera casi imperceptible y me devolvió la mirada como diciéndome que no había problema.
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Con el tiempo comprendí que esos agasajos grupales eran parte de su convivencia social, todos podían hacerlo y seguramente lo hacían en privado y lo hacían en grupo como parte de &4oCc-un ritual&4oCd- de adolescentes, era parte de la reunión, como el conversar o comer y beber gaseosas.
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Seguimos con nuestros besos y la mano de Mark acariciando mis senos pellizcándome los pezones hasta que se hizo una pausa para respirar todos. Veía la cara de todos en paz, sin pena, sin el pecado reflejado en el rostro, con la conciencia tranquila, sonrisas de satisfacción a las cuales llamaría ingenuas. Eran gringos, no había pecado, no había maldad.
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Volvieron a traer el tema del sexo oral, todos los varones aseguraban que su chica era la mejor, todas las chicas orgullosas de que su hombre las defendiera y las halagara en público. Yo continuaba con pena, la había superado un poco o un mucho, pero aún así era un shock para mis costumbres, acostumbrada a hacerlo todo en privado, furtivamente como una ladrona, sin que nadie me viera y considerarlo, hasta ese momento de mi vida, como &4oCc-cochinada&4oCd-, rica pero &4oCc-cochinada&4oCd-.
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A uno de los otros gringos se le ocurrió la idea más &4oCc-kinky&4oCd- hasta el momento, un concurso, un &4oCc-contest&4oCd- para ver quien era &4oCc-The best cocksucker around&4oCd- (la mejor mamadora de aquí).
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Los hombres respondieron con el típico &4oCc-Yeah!&4oCd-, las mujeres levantaron sus brazos demostrando su seguridad en sí mismas y de ganar el concurso, sin siquiera saber las reglas. Se trataría de que cada chica le haría el oral a su hombre y la que lo hiciera venir primero sería declarada ganadora.
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Mark vio en mí cara de perrito asustado y me dijo que me tranquilizara, me rodeó la espalda y me dijo que yo era la mejor, que si me relajaba y lo hacía concentrada ganaríamos sin duda.
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Seguí negándome, antes de que me diera cuenta el concurso había comenzado y cada chica tenía el miembro de su pareja en la boca. Yo me decía a mí misma; &4oCc-Me vale madre que digan lo que me digan, o que piensen que me rajé, yo ni madre, a la verga&4oCd-. No lo exterioricé pero seguramente mi cara lo transmitía.
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Mark, con paciencia y parsimonia que tienen los gringos, sólo sonreía, de repente se bajo el cierre del pantalón y se la saco, me alarmé, se encendió mi sangre latina &4oCc-esa verga es mía, nadie más tiene porqué verla&4oCd-, lo pensé pero tampoco lo exterioricé.
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Me encendió y me encolerizó más eso que lo que me haya sorprendido la agarradera de culos y chupadera de penes frente a mí, mi celo de mujer latina había hecho acto de presencia. &4oCc-cómo chingados voy a dejar que se la vean&4oCd-
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Pero el verla ahí dormidita sobresaliendo de la trusa como gusanito que sale de debajo de la tierra me hizo empezar a salivar, la empecé a desear&4oCm-mucho.
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Mark me decía cosas, no lo escuchaba por el sentimiento de ira que se transformó en deseo. Dormidita, dormidita y así pulsaba, la distancia que me separaba de ella era la de la boca de una mujer sentada al pene de un hombre a su lado&4oCm- o sea nada.
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La tentación me embargaba, volteé a ver a las demás parejas y todas estaban en el felatorismo, las mujeres chupando y sorbiendo, los hombres viendo al techo con los ojos cerrados, exclamando palabras en inglés que me eran incomprensibles.
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Decidí probarme a mí misma, me agacharía únicamente a darle un besito en la punta. Mark seguía alentándome a hacerlo, pero no le ponía atención. Eran demasiados estímulos para mí al mismo tiempo. Me fui agachando lentamente, en el camino descendente volví a voltear a ver a los demás, seguían inmersos en lo suyo, nadie me miraba ni se interesaban en lo que hacíamos Mark y yo.
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En esa trayectoria descendente tenía el firme propósito de besarle la punta y ya, e incorporar para quedar sentada. Volví a salivar y a tragar, lo hice dos veces en mi lento trayecto hacia su miembro. Le di el beso pero no en la cabeza sino en el tallo abajo del &4oCc-cuello&4oCd-, sentí esa textura, esa carne palpitante, le di una lamidita y una fuerza superior me &4oCc-oblig&w7PigJ0- a metérmela en la boca.
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Bajé y subí mi cabeza como siempre se debe de hacer y al tener la punta adentro de mi boca volví mi vista hacia los demás, seguían en lo suyo sin voltear a verme.
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Decidí olvidarme de ellos y empezar a disfrutar mi ocasión, se la estaba chupando suavecito, lo que menos me interesaba era ganar el dichoso concurso, es más, en ese momento lo había olvidado.
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Mark estiró su brazo para alcanzarme y acariciarme las nalgas, había visto que todos los varones hacían cosas similares con sus chicas, no puse objeción.
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Marthis estaba en el sofá a nuestra derecha y cada que bajaba mi cabeza y abría mis ojos podía verla de reojo. Vi que PR le había levantado la falda y le metía la mano entre las nalgas abajo del calzón, cuando subía mi cabeza veía a otra pareja casi enfrente, el gringo le hacía más o menos lo mismo a su chica, así que cuando Mark me metió la mano bajo el calzón simplemente lo dejé que lo hiciera.
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Soy latina y a veces tengo ocurrencias fuera de lugar, así que al ver que todos tenían las manos entre las nalgas de sus parejas mientras se la chupaba a Mark pensé: &4oCc-Chin y ahora todos van a traer las manos oliendo a cola&4oCd-. Ese pensamiento me hizo reír un segundo y me volví a concentrar en lo mío.
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Me sentía algo incómoda, esa posición es ideal cuando vas en carro y se la chupas a tu pareja pero habiendo espacio no tiene caso permanecer así todo el tiempo, le saqué la mano a Mark y me hinqué entre sus piernas.
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Ahora sí me siento más cómoda y soy yo, empecé a chupársela para martirizarlo un poco, se le empecé a morder fuerte, la traía bien parada, yo la mordía y movía mi cabeza como si se la quisiera arrancar. De Mark salían los típicos ¡ah! ahogados y alargados como un sonido &4oCc-schwa&4oCd-, esos que salen desde el esófago muy prolongado.
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Me encontraba en mi embeleso y como entre sueños escuché algo que me aterrorizó. Alguien había propuesto la idea de un &4oCc-swinging&4oCd-, un &4oCc-mate swapping&4oCd-.
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&4oCcwqE-Noooooooooooooo!&4oCd- Grité dentro de mí.
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&4oCcwqE-Noooooooooooooo!&4oCd- Un intercambio de parejas no, no por favor, chupársela a otro aquí y ahora mismo no por favor, y que se la chupen a mi novio delante de mí, ¡no!