Sentí frío dentro de mí y luego caliente, la boca de JManuel como una aspiradora en mi ano, así que no me quedó más que pujar y gemir. Escuché un sonido característico de salida, después de todo, no era mucha la cantidad, pero sí era totalmente líquido.
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JManuel lamió un poco más y no me dejó limpia. Sentía el chocolate en las nalgas, a ninguno de los dos se le ocurrió atenderme el monte de Venus que seguía inmerso en chocolate.
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Me pusieron de pie, me hicieron sándwich, JManuel frente a mí y Raúl1 atrás. Me tenían abrazada con fuerza. JManuel sugirió que así como estábamos nos acostáramos en la cama pero Raúl1 le dijo que no era buena idea porque la ensuciaríamos.
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Después de un rato en que ambos se movían pegando sus pubis en el mío y en mis nalgas, A JManuel se le ocurrió que fuéramos al baño, al bañarnos nos limpiaríamos.
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Raúl1 aceptó, yo no dije nada, sólo caminé junto a ellos, en vez de tomarme del brazo o rodearme pusieron sus manos en mis nalgas.
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Estaba aturdida y excitada, no noté que JManuel se había llevado la botella de chocolate consigo. Llegamos al baño que era bastante estrecho para tres personas, JManuel empezó a besarme en la boca y a frotarme el pubis embarrándose con el chocolate que aun había.
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Quitó su mano de ahí y la empezó a pasar por mi vientre y pecho, embarrándome toda. Raúl1 me frotaba el ano con uno o dos dedos, no recuerdo y sentí que los pasaba por mi espalda.
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Sabía que no podía, ni quería detenerlos, mientras me manoseaban, me recogí el cabello haciéndome un nudo, no había traído shampoo ni acondicionador y no me lo podría lavar.
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Estando en medio de ambos vi como se aplicaban más chocolate en sus manos. Me empezaron a frotar la vulva y el ano, como cuando se bañan y se tallan bien.
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Había más cantidad de chocolate en mi cuerpo, empezaron a embarrarme toda con ambas manos. La espalda, las nalgas, el vientre, los senos, las axilas, los hombros, las piernas, la cara.
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JManuel me dijo que me mirara, salí de la ducha y me vi en un pequeño espejo que había. Parecía como si hubiera nadado en una alberca de lodo o de chocolate. La cara la traía como los soldados de las películas que se embarran betún oscuro para camuflarse.
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Debajo de la regadera, me sentía más tranquila, intuía que ahí les sería más difícil intentar penetrarme o no se les antojaría.
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Además de que por consideración a las personas que habían prestado la casa, quienes fueran, no les ensuciaríamos la cama.
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Como siempre el de las ideas y el de la iniciativa era JManuel. Me pidió con voz determinante que me empinara, a Raúl1 le ordenó que recogiera todo el chocolate de mi cuerpo y lo dejara en mi trasero.
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Les di la espalda, me agaché hasta tocar las puntas de mis dedos, sintiendo los suyos recorrer mi espalda y vientre para depositar el chocolate en el destino que JManuel había establecido.
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JManuel consideró que era suficiente, le dijo a Raúl1 que me abriera las nalgas todo lo que se pudiera, le contestó que estaba resbaloso, contestándole que hiciera lo que pudiera.
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Sentí que me abrieron, JManuel volvió e introducirme chocolate, metió un dedo, luego dos, los empujaba hasta el fondo con fuerza buscando que el chocolate no regresara por donde había entrado. Sacó sus dedos, me recorrió las piernas y las nalgas hasta volver a meter los dedos. Tuve una ligera sensación como cuando quieres ir al baño, no muy grande en realidad, simplemente había un cuerpo extraño dentro de mí.
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Después de tres o cuatro inserciones, JManuel me volvió a decir que pujara, que gimiera, siempre con voz de mando. Lo hice y escuché decir a Raúl1: &4oCc-Ah, son puras burbujas&4oCd-, JManuel le dijo que se esperara, con voz más intimidante me dijo que volviera a pujar a gemir.
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Lo hice escuchando el sonido del líquido saliendo de mi cuerpo. Por mi posición tocándome la punta de los pies, no veía mucho, sólo los pies de ellos. Oí que Raúl1 decía &4oCc-qué rico&4oCd-, mirara como cuelga, se habían hecho más burbujas.
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JManuel se aprestaba a hincarse detrás de mí cuando Raúl1 le dijo que no fuera ojete, que lo dejara a él, que hace rato ya lo había hecho el.
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Temí que surgiera algún conflicto, los hombres pelean por cualquier cosa. Afortunadamente JManuel le cedió el turno a Raúl1 y no pasó nada.
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Primero sentí que lamió el exceso de humedad, luego clavo los dientes alrededor del ano y sin quitarlos escuché graciosamente lo me decía, no recuerdo qué fue en ese momento, algo como &4oCc-qué rico, si tienes algo adentro dámelo&4oCd-, algo así.
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Recuerdo su respiración alterada y su aliento al hablar. No retiraba su boca mientras lo hacia, me quemaba, su aliento era caliente de por sí, pero con el chocolate quema.
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De aquí en adelante hay una pequeña laguna en mi mente. Estuve tocándome los dedos de los pies un buen rato, ambos se turnaron por atrás, supongamos que sí, pero no lo recuerdo.
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Algo que se me grabó fue que con el chocolate se les paraba y se les bajaba, no era como otras veces que se les paraba y llegaba el momento que necesitaban eyacular con furor.
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Me pidieron que me hincara teniendo una experiencia poco común, como la tenían medio parada se me acercaron mucho y pude tener la punta de ambos penes en mi boca por momentos. Se las chupaba para alargárselas entrando ambas cabecitas en mi boca al mismo tiempo. Me sentí afortunada y todavía me siento as&w63igKY- No fue una sensación tremenda por sí misma, pero sí poco común. Al final batallé muchísimo para hacerlos que se vinieron, creo que el chocolate los insensibilizó. Ellos me hicieron terminar, no sé cuantas veces, muchas diría yo.
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Raúl1 se sentó en el suelo recargado en la pared, yo me hinque entre sus piernas para hacerle oral. Atrás de mi JManuel &4oCc-cogiéndome&4oCd- por el ano con 2 dedos, metiéndolos y sacándolos con rapidez y energía sin ninguna consideración, provocando que por el placer y dolor que sentía dejara de chupársela a Raúl1 y tardara más en ayudarlo a terminar.
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Por si fuera poco todavía seguía JManuel. Raúl1, era más &4oCc-piadoso&4oCd- para meterme los dedos, lo cual no significa que no me siguiera excitando hasta llegar a un orgasmo más.
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Fue una combinación de &4oCc-martirio-placer&4oCd- muy extraña pero placentera. Momentos antes mi cuerpo ya no quería más, aún así, reaccionaba de forma receptiva.
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Los últimos días habían sido largos, en especial éste. Fueron de preparación para las largas jornadas profesionales que en la prostitución me tocaron.
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Esto fue una carrerita, en la prostitución a veces, no siempre, hay maratones sexuales. La diferencia, es que una prostituta que conozca su trabajo procura al máximo no excitarse, aunque no siempre se logra, uno no es de palo&4oCm-
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Por fin terminaron ambos, no les di tiempo a pensar, me adelanté y les dije que tenía que regresar a casa ya.
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Pidieron bañarse conmigo, esta vez si acepté, debido que podrían quedarme residuos de chocolate en la espalda o atrás de los brazos, en los omóplatos y yo no darme cuenta.
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Les dejé que me bañaran, me pidieron que me tallara mis partes íntimas para ver como lo hacía. Con gusto lo hice luego ellos mismos con torpeza lo hicieron, fue como bañarme y limpiarme dos veces. Eso me dejo más complacida.
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Me vestí, me peiné, me puse ligerísimo maquillaje y con el desodorante y perfume, quedé igual que como había salido de mi casa. No había huellas de la batalla.
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Eso me hizo sentir muy bien y empecé a comprender a esa edad que con coger nadie se muere por más terrible que haya sido la batalla en la cama o donde hubiera tenido lugar. Mi cuerpo hacía unos minutos era un campo de batalla, una zona minada y ahora el de una señorita que iba a su casa.
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Antes de empezara vestirme JManuel con mi calzón en la mano me pidió que se lo regalara, se lo di para evitar discusiones, además de que un día antes, le había regalado el que traía puesto a Raúl1.
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Me pidió que besara el calzón para dejar mis labios pintados en el, me negué, le dije que me daba asco pero me convenció diciéndome que se lo diera por fuera donde van las nalgas, no los genitales. Me pinté la boca y se lo di, dejé mis labios bien pintaditos, lo recuerdo bien.
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Raúl1 me dijo que eso hubiera hecho el día anterior con el que le di. Encogí los hombros como diciendo que no era mi culpa y que a él no se le había ocurrido.
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En el trayecto de regreso a casa volvieron a manosearme, pero ya no les quedaban muchas ganas, ni a mí, se enfocaron a concertar la cita para el día siguiente.
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Mientras me decían que nos veríamos yo iba diciéndoles que sí y pensando en como cambia el hombre después de una eyaculación tremenda como la de ese día, no les quedan ganas de nada.
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Había o habíamos llegado demasiado lejos, el siguiente paso era la penetración, mi vulva me decía que sí, mi corazón y mi mente decía no&4oCm-
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A pesar de que les dije que al día siguiente nos veríamos, no nos vimos. En unos días más regresaría a estudiar y mis vacaciones habrían terminado. Así cerraba otro capítulo del inicio mi vida sexual.
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