Marthis dejó de chupársela y se puso boca arriba. PR se acomodó entre sus piernas, se tomó el pene para darle dirección, yo caminé hacia la orilla de la cama donde estaban los pies de ambos, mi curiosidad impulsiva fue grande quería ver la inserción.
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Ya había visto como desaparecía un consolador en la vagina de Marthis pero en esta ocasión se trataba de un pene real, no había punto de comparación.
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El sólo pensar que habría penetración frente a mi vista me excité aún más. No sé cuantas veces he mencionado la palabra excitar ahora pero en cada ocasión sentía una mucosidad resbalar por entre mis labios mayores, las ingles y muslos hasta llegar a mis rodillas. Así que los pasos que di para tener mejor visión de la tan esperada y anunciada penetración, fueron húmedos, viscosos, pegándose un muslo con el otro.
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Cuando Marthis sintió PR estaba a punto de penetrarla, levantó más las piernas para que viera lo que le ofrecía. Aquello no era una vulva como las que yo estaba acostumbrada a ver incluyendo la mía o las de mis amigas en las regaderas después de las prácticas de basquetbol, era un pantano literalmente, una hondonada pantanosa y resbalosa, sus pelos eran follaje inundado y anegado.
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Vi como PR se inclina hacia delante y empezaba a meter su pene y Marthis emitía sonidos, un pujido de exhalación como queriendo respirar, pero al sentir el miembro echó el aire afuera. PR dio otro empujón y se la metió casi toda con el consabido ¡ah! De Marthis, PR se recostó sobre ella quedando boca con boca.
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Eso me hizo moverme más hasta quedar en el borde de la cama donde podía ver la verga de PR entrar y salir sin que ninguna pierna me obstaculizara la visión, con ese inmejorable ángulo me incliné hasta tener mi cara casi a la altura de las nalgas de PR, me hinqué en el suelo y coloqué mis codos en la cama para no cansarme y empecé a ver un espectáculo que me congeló la sangre.
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Al principio era excitante ver como entraba y salía su pene de la vagina, cada vez que salía extraía del interior líquido vaginal que se desbordaba por el área perineal de ella hasta formar hilitos en sus nalgas, era tal la cantidad, que sus posaderas brillaban con la luz tenue de la lámpara. El pene quedaba cada vez más embarrado y brillaba del lado que provenía la lucecita.
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Después empezó algo que más que sexo, parecía masacre, PR se movía muy rápido su verga semejaba un cuchillo como aquel que esta acuchillando a un animal que están destasando. Me empecé a sentir bastante mal, PR seguía utilizando el lenguaje erótico, le decía &4oCcwr8-Verdad que te gusta mi verga amor?&4oCd- Y ella contestaba &4oCc-Sí papi que rica verga tienes, cógeme métemela toda! &wqHDgQ-breme en canal!&4oCd- etc.
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No podía concebir que te ataquen físicamente y a la vez seas sumisa como gatita rogando por más, me era incomprensible. Veía como la verga le entraba toda y al sacarla levantaba las nalgas para volver a clavársela con saña, con encono, ella respingaba saltando y despegando sus nalgas de la superficie de la cama.
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Veía que con cada uno de los movimientos salía un chisguete más desde el interior de la vagina, para mí ese momento fue dantesco. Me preguntaba como era posible que esta mujer soportara ese infierno y no hiciera algo por detenerlo sino seguir suplicando que le diera mas, veía como los testículos se movían como badajo de campana, de un lado a otro.
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Años después, me contaron un chiste que me hizo recordar momentos similares; &4oCc-Dice que porqué a la parte baja de las nalgas de la mujer y la parte que divide el ano del orificio vaginal lo llaman el frontón, porque es donde rebotan las pelotas&4oCd-.
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Es un simple chiste pero el que lo invento, lo tomó de la vida real, y sin duda se encontraba en un ángulo como el que yo tenía en ese momento.
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PR dejó de moverse, intuí que algo pasaría o dirían algo, me puse de pie para que no vieran que tan interesada estaba, me fui junto a la cama, PR le dijo que se pusiera en cuatro y se acomodaron para hacerlo de perrito. Él la tomó de las caderas y de un empujón se la metió toda, se notó que le dolió por su forma de gemir y de mover la cabeza.
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De nuevo el &4oCc-acuchillamiento&4oCd- de PR era despiadado, movía fuerte las caderas de atrás hacia delante cada vez que se la metía, ella gemía denotando más dolor que placer, eso me parecía. PR movía sus caderas formando ochos y después le daba una embestida salvaje. En ese momento no me di cuenta que la mujer despide más olor cuando se pone en cuatro y la penetran.
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Para ese momento la habitación estaba totalmente impregnada a olor a sexo, no sé definirlo, no es únicamente olor a vulva o a ano, es olor a vulva cogida, asi se me ocurre definirlo.
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Fue bastante traumático para mí ese momento, lo primero que te viene a la mente es que eres mujer y que cuando tengas sexo vas a ocupar el lugar de Marthis con quien sea el hombre y que éste te hará lo mismo que le estaban haciendo a ella, fue una sensación más que horrible, después de todo tienes lo mismo que ella, no hay razón para pensar que no te harán lo mismo.
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Y puedo afirmar que es muy diferente ver una película porno a verlo en vivo, en las películas los hombres y mujeres hacen más cosas durar más tiempo que los que no pertenecen a su gremio, verlo en vivo es de locura, de auténtica y verdadera locura, lo recomendaría sólo para personas que ya han tenido sexo, no para vírgenes de cualquier sexo.
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Con el tiempo supe que si estás con un hombre y te hace lo que PR a Marthis te sientes en una nube, si estás siendo atendida por dos o más y te penetran uno por uno te sientes una reina sin discusión alguna, pero cuando eres una chiquilla crees que están haciéndole daño a tu amiga.
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Cambiaron de posición, ella se le montó dándole la cara, me fui al extremo para verla de espalda, estaba atónita pero mi curiosidad era mucha.
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Marthis se daba sentones en el pene y yo me preguntaba; &4oCcwr8-que tiene esta pendeja? Se está haciendo &4oCc-Hara Kiri panochal&4oCd4oCm-
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Cada vez que ella bajaba un chorrito de líquido caía en la base del pene siguiendo su camino por las ingles y testículos de PR hasta que llegó el momento que la detuvo para venirse, ella se recostó boca arriba, él puso sus rodillas a los costados. Marthis subió su cabeza metiendo suavemente la punta en la boca para que él se masturbara hasta eyacular, tragó casi todo como debe ser escurriendo por su barbilla unas gotas que brillaban.
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PR fue de rodillas hacia atrás hasta llegar a Marthis, se inclinó y le dio una mordida en el monte de Venus que la hizo gritar y a mí me hizo soltar una carcajada. Habían olvidado que me encontraba ahí pero mi carcajada los hizo voltear a verme. Marthis seguía recostada, me dijo que no olvidara que me tenían que revisar a mí. Me quedé callada esperando que lo olvidaran, momento que aproveche para ir al baño a limpiarme.
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No tuve tanta suerte, cuando tomaron aire Marthis me recostó y abrió las piernas, a regañadientes lo hice. Ella me llamó la atención diciéndome que habíamos quedado que les daría acceso a registrarme bien, cada uno me tomó de una pierna levantándolas y doblándome las rodillas. Marthis con aire entre solemne y burlón le dijo a PR: &4oCc-Mira una rara especie en extinción, una panocha virgen&4oCd-.
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Yo me había mojado sobremanera y PR me dijo; &4oCc-qué bárbara ni te han tocado y parece que estuviste con diez sementales. Me preguntaron si me había excitado mucho, les dije que me dejaran cerrar las piernas y tomar una postura &4oCc-más natural&4oCd-, les pedí el baño y me dijeron que antes les contestara, les dije que si, que era excitante verlos pero que algunos movimientos me provocaron un nudo en la boca del estómago.
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Me dijeron; &4oCc-se ve más impresionante de lo que se siente, cuando te toque que te lo hagan veras que es muy agradable, es riquisimo&4oCd-.
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Fue traumático de nuevo lo digo, fue excitante, fue impactante, en mi vida volví a estar en situación semejantes, ahora ya no es traumático pero no ha dejado nunca de ser excitante e impactante.