La conocí por medio de amigos mutuos, no recuerdo bien como fue, pero la llamaré Marthis.
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Yo tenía quince años, ella uno mas, era morena aperlada, delgada, cara bonita y traviesa. Yo era más alta, igual de delgada. Ella tenía el cabello rizado, me gustaba como se le veía.
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Era el tipo de chica risueña y algo alocada, con ideas y ocurrencias que me hacían reír o asustarte. De mente muy abierta para su edad y se la pasaba bromeando o tonteando.
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Si digo que me gustaba, es decir algo diferente si lo dijera un hombre, puede gustarme una mujer pero no con fines eróticos o sexuales.
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Si digo que tal artista me gusta no quiero decir que si tuviera la oportunidad me la llevaría a la cama. Si un hombre lo dice quiere decir que a fin de cuentas lo haría.
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Hay artistas a las cuales admiro su belleza, me gusta su cara, su cuerpo, como baila o mueve las caderas, pero llevármelas a la cama no es lo mío, mis hormonas o mis tendencias no me llevan por ese camino.
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Así pues, Marthis me gustaba, siempre diciendo estupideces que nos hacían reír a todas. Nació en mi país aunque llevaba tres o cuatro años en el país del norte, vivía con unos tíos, no lo recuerdo con claridad porque los recuerdos que me quedaron de las experiencias con ella no me son tan gratos como con los hombres.
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No que hayan sido malos, simplemente como ya mencioné mis tendencias no me llevan por esa ruta. Algo que recuerdo de manera muy viva es al día siguiente de estar con ella, mientras me ponía crema en los pies pensaba: &4oCc-N&4oCZ- hombre está cabrón, pinche peste hija de la chingada y sabor tan gacho, pinches machos pendejos que les gusta eso, pinche monstruo en miniatura ( la vulva)...
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Habíamos ido a una reunión, había pedido permiso de quedarme en la casa de Marthis, habíamos planeado que me quedara en su casa pero nunca fue la intención el tener sexo, posiblemente a esa edad y a cualquiera, me hubiera negado.
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Aunque tuve relaciones lésbicas en el futuro, algunas de ellas, sin mediar el dinero, nunca fueron planeadas ni las intuí. Siempre fueron espontáneas un poco contra mi deseo, lógicamente mi temperatura subía y reaccionaba a los estímulos.
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En su recámara tenía una sola cama matrimonial, ahí dormiríamos ambas. Afuera la temperatura era gélida. En mi mente, tengo la idea de que un primo había ido por nosotras a la reunión. Su casa estaba a temperatura muy agradable gracias a la calefacción.
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Después de platicar respecto a la reunión y bromear un rato, enfundadas en nuestras respectivas piyamas, Marthis toco un tema interesante para mí, los muchachos. Que si fulano era más guapo que zutano, o que como la tendría mengano, o que a perengano ya se la había visto porque había estado con él, o cuando menos ya se la había chupado.
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Todos eran chicos que conocía y algunos habían estado en la reunión. Esos temas acaparaban mi atención, me hacían embeberme en el tema.
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Fue cuando tocó el tema del lesbianismo, la dejé hablar sin decir nada, hasta que salió con la idea de que nos diéramos un beso, le contesté que era una locura y que mejor durmiéramos.
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Ya estábamos recostadas en la cama pero al salirme con eso le di las buenas noches y me volteé dándole la espalda. Se me acercó y me decía pendejadas al oído, le contestaba que no y que mejor se durmiera, pasó un dedo en medio de mis nalgas, sentí como si algo dentro de mí se encendiera, no quería pero tenía meses sin que nadie me tocara.
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No pude reaccionar para detener ese estímulo, únicamente alcancé a decirle ya un par de veces. Se me grabó que me dijo que mis nalgas eran atrayentes o excitantes y que probablemente los chicos que me habían cogido se la pasaron acariciándomelas.
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Volteé medio cuerpo para verla a la cara y decirle: &4oCc-Soy virgen&4oCd- con una ligera sonrisa en mis labios, me vio con asombro como si viera al fenómeno de circo.
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&4oCcwqE-Que pendeja cómo que eres virgen!&4oCd- Me dijo con los ojos desorbitados. &4oCc-Sí, apoco voy a coger nada más para darle gusto a los demáhhh&4oCm4oCd- Le respondí y no me dejó terminar la frase cuando me plantó un beso en la boca.
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Traté de oponer resistencia pero tantos días sin que me tocaran y sin que me besaran me hizo ser débil y reaccionar contestando a su beso. No me gustó el beso a pesar de que nuestras bocas estaban entrelazadas al igual que nuestras lenguas.
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Era un beso muy diferente a los que estaba acostumbrada, un beso tenue, sin la energía del hombre, quizá eso hizo que las luces de alarma en mi cerebro se encendieran o se apagaran.
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Me tenía abrazada boca arriba, encima de mí, mis brazos pegados a mi cuerpo y los de ella rodeándome sin dejarme &4oCc-defender&4oCd-.
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El tiempo que había tenido de abstinencia sexual, la conversación de los chicos y ese beso tenue casi insípido hicieron que empezara a excitarme. La excitación llegó cuando Marthis metió su mano bajo mi piyama y calzón. Sentí sus dedos hurgando por entre mis piernas, por entre mis pliegues.
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Mi cuerpo lo pedía, lo necesitaba, así que en lugar de oponerme me dejé llevar, traté débilmente de quitarle la mano sólo al principio, no lo recuerdo, pero a final la dejé llegar, le pedí únicamente que no me metiera el dedo, se sonrió y me dijo: &4oCc-OK&4oCd-.
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En el momento no entendí la razón de su sonrisa, pasarían meses o años, y con más experiencia pude entenderla. Su sonrisa se debió a que al decirle que no me metiera el dedo, implícitamente aceptaba todo lo demás.
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Son las cosas que se van entendiendo con la experiencia, era obvio que Marthis tenía más que yo, tanto con mujeres como con los hombres.
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Quizá nunca había estado con dos hombres como yo, pero no era virgen y es probable que hubiera estado con varios. Había sentido hombre dentro, y yo no.
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Con las mujeres ni hablar, era muy evidente que sabía que hacer, estaba más que dispuesta a poner en práctica sus conocimientos conmigo.