-Usted es un gaucho payador, como los de antes- dijo Junchito, mientras encendia un cigarrillo de droga- usted es un gaucho macho, un gaucho macho...
-La vida no es un cuento, pasame la guitarra... pelotudo- replicó el gaucho rudo. Su nombre era Melchor "el que toma ginebra" López- dale gilastrún, pasámela...
Y empezó a recitar:
"La noche y bosque juntos, mas en la escena algo no concuerda. Ya que en la noche los hombres duermen, pa&4oCZ- no colgarse de una cuerda. Y la señora mas majestuosa, tímidamente se va acercando, entre sedas grises y negras, el lucero mas sincero, enciende en el viejo bosque, un sentimiento de libertad. Mas si la luna llega sola, está faltando una gran presencia. Y me estoy refiriendo a la esencia, a lo invisible para los ojos, la brisa que ya no es poco, no me la quiero olvidar. Y si me pongo a contar, creo que no falta ni una... bosque, noche... brisa y luna."
-No me gustó Melchor, no me gustó.
-¿Así que no te gustó?... Pero tomatelás, manusardi, andá a dormir la siesta...
-No se enfurezca conmigo Don Melchor, no quise faltarle el respeto.
-Pero salí de acá, bobalicón, "¡juira!", "¡juira!"- gritaba Melchor sin expresión alguna en su rostro, mientras miraba fijamente al horizonte- "¡juira!", "¡juira!"...