En algún momento tenía su mano en mis genitales, estiré mi mano como reflejo, acostumbrada a que cuando alguien tenía su mano ahí, si yo estiraba la mía encontraría un pene, en esta ocasión no era así, no había pene a mi disposición, sentí que me faltaba algo.
-
De cualquier modo la necesidad de mi cuerpo era tal, que la dejé ser y hacer. Sabía que hacer de manera natural ya aprendida. Considero que es más fácil repetir algo que se hace sobre tu cuerpo, que aprenderlo en cuerpos anatómicamente diferentes. Si la otra persona tiene lo mismo que tú, sabes que hacer para excitarla y complacerla.
-
No jugueteaba con mis pelos como los hombres lo hacían, iba directamente a la hendidura y como su dedo era delgado casi no me abrió los labios, su dedo cabía muy bien sin que tener que apartarse.
-
Me estuvo estimulando unos minutos, sacó su mano y con ambas me empezó a bajar el pantalón del piyama junto con el calzón al mismo tiempo, no puse resistencia, por el contrario, levanté mis caderas para facilitarle la maniobra, quedaron en mis tobillos y yo misma lo retiré usando mis pies.
-
La blusa de su piyama era cerrada y se la quitó antes de retirarme la mía, le vi los pechos bien formados, los pezones de color rosa bastante pálido para el resto del color de su piel. Conozco chicas con ese color rosa pálido o más pálido aún pero son extremadamente blancas, Marthis era morena aperlada, no muy blanca.
-
Pensé que si hubiera sido hombre ahí mismo me los comería, se los chuparía hasta que me dolieran las quijadas pero siendo yo en vez de alentarme, me intimidó un poquito.
-
Al quitarse la blusa y como tenía muy abundante y rizado el cabello se le atoró en el cuello y cabeza quedando con los brazos hacia arriba dejando los senos a la vista y sus ojos cubiertos por un instante. Procedió a desabotonarme la mía, yo quedé completamente desnuda y ella en topless.
-
Antes de que se quitara el pantalón y calzón, me dio curiosidad morbosa de ver como la tenía. No era deseo ni mucho menos, sólo curiosidad, de quedar las dos desnudas.
-
Al quedar ella totalmente desnuda vi que era evidente que se rasuraba el área del bikini, se dejaba un área bastante amplia con pelos formando una especie de &4oCc-V&4oCd- bastante ancha, era tan peluda que no se le veía la piel donde nacen los pelos.
-
Sin decir palabra se agachó a besarme los senos, pasaba de uno al otro. En un momento levanté los brazos y los puse junto a mi cabeza y las manos encima de ella.
-
Marthis sin dejar de chupar levantó la vista, vio lo que acabo de describir y siguió chupando, otro síntoma de rendición y aceptación de mi parte.
-
Me besaba y lamía cada vez más abajo pasando por el ombligo donde se detuvo un poco más lamiéndolo como si quisiera limpiarlo, eventualmente llegó a mi pubis.
-
Su posición era incómoda así que de nuevo sin mediar palabra pasó por debajo de una de mis piernas, las levantó un poco y las abrió.
-
Acercó su boca a mi vagina hasta casi pegarla, le dio besitos de cariño, provocó que me dieran cosquillas muy extrañas que me indujeron a aumentar mi excitación.
-
Me empezó a lamer de forma que para mí era muy rara en ese entonces. Lamía de manera muy suave, extremadamente suave, sólo sentía la punta de su lengua rozándome acariciando mi vulva, no ejercía ninguna presión.
-
Sentí la punta de su lengua atravesar mi vulva desde abajo hasta a arriba descendiendo por el mismo trayecto, faltando presión, la exagerada suavidad me desconcertó al principio.
-
Me empecé a desesperar, le dije que se dejara de tonterías, de chingaderas, que me lo hiciera bien. Desde en medio de mis piernas escuché su risa y dejé de sentir la punta de su lengua que me desesperaba. Otro síntoma de mi sujeción a su voluntad, todo iba saliendo como ella quería.
-
Retomó el cunnilingus que me estaba martirizando, continuó con ese subir y bajar sólo rozando, no lamiendo. Empecé a mover las caderas y, los muslos me empezaron a temblar como árboles en medio de un terremoto. Siguió el suplicio hasta que exploté de la desesperación y con voz exigente le dije: &4oCcwqE-No mames, házmelo bien!&4oCd- con voz burlona me contestó: &4oCc-Por fin, ¿mamo o no mamo?&4oCd-
-
No tenía la cabeza fría para responderle y con mi desesperación a tope cerré los muslos y aprisioné su cabeza. Marthis dio un gritito, y con los hombros levantó un mis piernas e hizo un movimiento muy rápido de manos, me pico el ano para que la soltara. Me hizo gritar y sólo acerté en decirle &4oCcwqE-Ay Pendeja !&4oCd-
-
Después de serenarnos me tomó los muslos y con fuerza los separó, quedé como si fuera pollo asado con las piernas bien abiertas, y así me empezó a lamer bien, lo que decimos en forma coloquial se le llama mamar. Era buena haciéndolo, evidentemente tenía con quienes practicar hasta llegar al nivel que había alcanzado conmigo.
-
Al final de su cunnilingus metió mi clítoris en su boca, lo succionó lo más que pudo como queriendo arrancarlo y al mismo tiempo puso sus labios a su alrededor haciendo presión contra mí cuerpo y moviendo su cabeza de forma circular.
-
Eso me hizo abrir las piernas hasta donde pude, luego las cerré presionando con mis muslos su cara, empecé a decirle que ya bastaba, le repetí él &4oCcwqE-ya!&4oCd- Varias veces, no me hacía caso así que puse mis pies en sus hombros para tratar de retirarla. Marthis aprovechó ese movimiento para colocar un dedo en la entrada de mi ano, moví mis nalgas a ambos lados para no permitirle que lo introdujera, pero ese movimiento al tener pegada su boca en mi vulva y clítoris me excitó más.
-
Alcanzó a meter una parte del dedo, calculo que fue la primera falange y sin dejar de hacer succión en mi clítoris empezó a moverlo dentro de mí como tallándome el recto.
-
Llegue al orgasmo que sin ser de los que te revientan el cerebro, me hizo gritar, tomé la almohada poniéndola en mi cara para ahogar el grito.
-
Como tenía mis pies en sus hombros los estiré para alejar su boca de mi vulva, lo logré pero no sacó su dedo, su cara quedó alejada de mí entre mis piernas pero su brazo quedó estirado con su dedo en mi recto. Le dije que lo sacara o le daba una patada en la cara, por fin lo sacó.
-
Quedé boca arriba bastante relajada, no como con un hombre pero mi cuerpo ya necesitaba algo así, se paró y se dirigió a un mueble, abrió un cajón, extrajo algo, cerró el cajón y se volteó hacia mí.
-
Con una sonrisa pícara en la cara y subiendo y bajando las cejas blandía algo con sus manos como si fuera una pequeña espada. Era un dildo, un consolador en forma de pene que a simple vista no sabes si vibra o no.
-
Marthis se dirigió a la cama, adivine sus intenciones, no me dio miedo, me dio terror&4oCm-