A pesar de mi tremenda excitación no me masturbe, no sabía hacerlo, aunque ya me habían masturbado con dedos y boca, y tenía bastantes nociones de donde enfocarme para llegar a un orgasmo, aunque no supiera bien cómo hacerlo sola, temía que de hacerlo perdería la cordura y terminarían fornicándome ambos.
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Cuando la sesión terminó seguíamos desnudos, avisé que iría al baño a limpiarme, en son de broma aparentemente me pidieron que me limpiara ante ellos. Fui por papel, mientras me limpiaba no me quitaban los ojos de encima, sentía sus miradas en mis zonas más íntimas y profundas, no faltaron las broma subida de color de parte de Marthis, claro que no me afectó después de haber presenciado lo que ahí había pasado, sentí pena por ser el centro de atención pero lo superé como pude.
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Como era temprano (usábamos las tardes para nuestros escarceos sexuales), le pedí a Marthis que me dejara tomar un baño, me preguntó si regresaría a casa recién bañada, le respondí que me lavaría del cuello hacia abajo, dijo que sí, pero ellos me verían bañar, acepte porque no me quedaba más.
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Marthis me pidió que me lavara bien la panocha y el culo(sic), que no fuera cochina, pedí que se voltearan y a dúo dijeron no, que me lavara ante ellos, a ellos les agradaba.
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Estando de espaldas, Marthis se acercó y me murmuró pidiéndome que aceptara que PR me cogiera desde atrás y enjabonada para que me resbalara más fácil, moví la cabeza en forma negativa, a pesar de que se acercó mucho mantuvo su palabra de no tocarme.
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Más tarde, estando a solas, Marthis me dijo que era muy pendeja al despreciar tantas oportunidades, si supiera lo feliz que quedaría después de que me cogieran por días enteros.
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Era mucha mi curiosidad, sin embargo mi convicción de seguir virgen estaba intacta, le pregunté que cuando volverían a coger, para que quieres saberlo si no te dejas tocar, replicó.
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Le conté que en ocasiones anteriores me acostaba boca arriba y el hombre montado en mí ponía su miembro entre mis piernas, o boca abajo me la ponía entre las nalgas, y que a eso si estaría dispuesta, y que después PR se la metiera a ella para desahogarse y complacerla, me preguntó que si estaría dispuesta a mamarlos a los dos, y dejar que ellos me mamaran simultáneamente, dije que tal vez, "no es tal vez dime hasta donde llegaremos para evitar momentos desagradables, decídete deja de pensarlo", por enésima ocasión le dije que penetración vaginal nada, ella acepto.
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Esa noche recordé lo que había pasado, me detuve en la penetración, de cómo PR se la metía y sacaba a Marthis como si le tuviera rencor. Marthis no tenía nada que yo no tuviera, tenía vagina y yo también. PR tenía un pene que se pone erecto para penetrar vaginas y hacer movimientos bruscos que asemejan cuchilladas despiadadas a una mujer abierta totalmente. Nada me garantizaba que los hombres que llegaría a tener en mi vida no me cogerían de manera salvaje, aparecieron imágenes tranquilizantes, la cara feliz de Marthis hasta que desapareció de mi vista, eso me servía de contrapeso y tranquilidad.
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Tenía en mi memoria cuando me montaban y se movían como si tuviéramos una relación completa y no era desagradable para mí a pesar del salvajismo que ejercían, pero no lograba quitarme el nudo del estómago. Alguna vez escuche que alguien dijo; &4oCc-es el destino de la mujer&4oCd-. Me sentía condenada a ser desvirgada y cogida a mansalva, lastimándome, humillándome, mancillándome, por el resto de mi existencia.
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Si bien la cara de Marthis era de felicidad, en el momento de ser penetrada por PR su cara era de sufrimiento, de dolor, de sumisión y vejación.
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Antes de dormirme decidí que no estaba preparada para perder la virginidad, que quizá nunca lo estaría y moriría virgen, pero sí sabía lo que podía hacer y recibir, lo que Marthis me proponía no sería nuevo para mí, con la excepción de que sería trío de dos mujeres y un hombre, y la única cogida sería ella, así que me decidí y se lo diría en cuanto la viera.
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A la mañana siguiente amanecí empapada, tuve que lavar el calzón en la regadera para que nadie se diera cuenta, eso me confirmó que sí quería hacerlo, que si estaba preparada y me lo repetí no sé cuantas veces.
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Esa tarde me habló preguntando si me había decidido, para no hablar de esto por teléfono quedamos de vernos al día siguiente. En la fuente de sodas le dije que me había decidido a participar con ellos reiterándole mis límites y condiciones, con cara de fastidio dijo que ya lo había entendido, le pregunté si PR aceptaría y que si ya lo había hablado con él. Me confirmo que le parecía bien, pero que él esperaba que fuera lo suficientemente &4oCc-receptiva&4oCd- como para hacer lo demás, bajé la mirada, y como la que calla otorga, Marthis lo entendió.
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Le habló a PR al celular, habían quedado de ir a algún lugar, le dio a entender que había aceptado, monosílabos como &4oCc-s&w63igJ0-, &4oCc-ya&4oCd-, &4oCc-ok&4oCd- que me hicieron suponer que le preguntaba por mí y mi decisión, me dijo que iba en camino y que me dejarían en casa si lo deseaba, lo agradecí, me interrumpió para decirme que después con tranquilidad le informaría de mi decisión y que me haría saber la fecha de la cita.
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Le insistí sobre si ella no se molestaría porque PR me hiciera muchas cosas y yo a él, me dijo que quedara tranquila, que no habría problema con un aire de autosuficiencia que me dejo intrigada, las personas que tienen experiencia se van alejando de las que no la tienen, y cada vez es más difícil entenderse, sólo cuando tienen experiencia pueden hablar el mismo idioma.
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Llegó PR, se saludaron de beso y ofreció llevarme a casa, no pensé que los fuera a importunar además de que tenían toda la tarde para hacer lo que tuvieran que hacer. Había estacionado su auto en la parte posterior de la fuente de sodas, al doblar la esquina nos tomo a las dos por la cintura. Al llegar al auto abrió la puerta para que entráramos dándome un apretón de nalgas que casi me hizo gritar, no porque fuera demasiado fuerte, sino porque no lo esperaba.
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Al sentirlo volteé a verlo y me guiñó el ojo arrancándome una sonrisa por atrevido. Volteé a todos lados, afortunadamente no había nadie, vi a Marthis que también tenía una sonrisa, fue doble apretón de nalgas o mejor dicho, un apretón para cada una y Marthis se enteró. Lo sé porque al verla ella me miraba de reojo con una sonrisa pícara y cómplice.
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Con esta muestra me pude dar una idea de lo que me esperaba, o eso creía.
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Como hasta entonces nunca me preparaba para lo que me esperaba, los hechos siempre rebasaban mis expectativas&4oCm-
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