Cuento infame no. 3Desde hace tiempo dejé de ve...
Cuento infame no. 3
Desde hace tiempo dejé de ver rojo, ya todo es blanco. Todavía se oyen las burlas, aun escucho los llantos. No lloren todavía, guarden sus lágrimas para los millones que morirán en mi nombre. Un breve respiro y mis pulmones advierten ya no aguantar otro. Dejen de pedirle a Él por mí, que me ha dejado tan solo como a ustedes desde siempre. ¡Perdónenlo hombres, no sabe lo hace!