750 muertos, la mayoría civiles. Un millón de desplazados que huyen de su país, ciudades destruidas, bombardeadas, daños ecológicos irreparables para el Mediterráneo. Familias destrozadas. Las antiguas víctimas del holocausto son ahora los verdugos. La comunidad internacional calla como una puta. José Blanco se disculpa ante el embajador de Israel por decir una verdad: que están cargando contra inocentes.
Esto somos: miseria y dolor.
¡No al genocidio!