En 1996, cuando John Travolta recibió el Globo de Oro por su papel en El nombre del juego, no le dedicó el premio a sus padres, a sus maestros o a Dios sino a un tal Ronald Hubbard. Solamente los enterados de la devoción que profesa el actor por el líder de la Iglesia de la Cienciología sabían que, para él, dar las gracias al señor Hubbard era como agradecerle a sus padres, a sus maestros, a Dios.
&Cgk-Algún sultán del show business deslizó que, al reivindicar públicamente su adhesión a una religiosidad extraña, la estrella de Fiebre de sábado por la noche echó por la borda su nominación al Oscar. Para un cienciólogo, en cambio, no existe mayor motivo de regocijo espiritual que difundir su fe. Y si por recordar al gurú en su momento de gloria se perdió de alguna estatuilla, corre con la ventaja de haber protagonizado al menos dos películas que aluden a las creencias de Cienciología de manera más o menos explícita. En Mirá quien habla, un bebé se muestra conciente de todo lo que sucede a su alrededor, aún siendo embrión, tal como postula Dianética, la psicoterapia que dio origen al movimiento: los seguidores de Hubbard creen que las experiencias de la madre gestante se registran en la mente del feto desde el momento de su concepción. En Fenómeno, Travolta encarna a un tipo común que de buenas a primeras adquiere poderes paranormales y se descubre solo, entre la burla y la incomprensión. Si en el primer filme se pudo colar un intento evangelizador, el segundo parece montarse sobre las creencias del actor para retratar los conflictos que viven aquellos que son atacados por el mero hecho de ser diferentes o, como en el caso de Travolta, por abrazar una fe minoritaria.
&Cgk-Cienciología, en realidad, es cada vez menos minoritaria: en 1988 declaraba tener 7 millones de simpatizantes, entre 600 iglesias, misiones y grupos distribuidos en más de 50 países. No hay cifras de fuentes independientes.
Una fe técnica
¿Qué es la Iglesia de la Cienciología? Imposible comprender el credo sin una breve biografía de su inspirador. Lafayette Ronald Hubbard (1911-1986) inició su carrera como escritor de ciencia ficción. En 1938 comenzó a publicar en Astounding Science Fiction, el fanzine que pivoteó la era dorada del género. Pero Hubbard no paladeó el sabor del éxito con novelas sobre invasores de Marte, catástrofes planetarias o viajeros del futuro: en 1950 publicó Dianética: la ciencia moderna de la salud mental, un ensayo (con más intenciones doctrinarias que literarias) que figuró varias semanas en la lista de best sellers del New York Times.
&Cgk-Los primeros fans del escritor llegaron del fandom de la cf. Pero de ahí también surgieron los primeros críticos. &-#8220;Es una especie de psicoanálisis casero, basado en un vago modelo cibernético y abundante jerga ‘científica&4oCZ-&-#8221;, definió a Dianética Pablo Capanna en El sentido de la ciencia ficción (1966), el primer libro sobre el género escrito por un autor argentino.
&Cgk-Lo cierto es que para construir el universo de Dianética, Hubbard escribió 44 millones de palabras y puso su imaginación al servicio de inquietudes habitualmente confinadas al campo de la filosofía o la religión. Lejos de presentar a sus ideas como especulaciones, les atribuía un valor científico. Su extravagante psicoterapia se comenzó a expandir en medio del enrarecido clima ocultista que dominó el escenario cultural de los años ‘50, en pleno auge de los platillos voladores, el psicoanálisis y la reencarnación.
&Cgk-En un principio, Hubbard intentó probar en público las bondades de su método. Durante una convención celebrada en Los Angeles, por ejemplo, presentó a una chica de quien dijo que había desarrollado una &-#8220;memoria perfecta&-#8221; gracias a su disciplina. &-#8220;Pero en aquella demostración&-#8221; -recuerda el escritor científico Martin Gardner- &-#8220;ella no pudo recordar una sola fórmula en física (el tema que estudiaba) ni el color de la corbata de Hubbard cuando le dio la espalda&-#8221;. Pasado el papelón, buena parte de la audiencia se levantó y se fue.
&Cgk-Pronto aparecieron grupos que comenzaron a mezclar Dianética con ideas y prácticas esotéricas y orientales. Fue entonces cuando sus especulaciones comenzaron a tomar un rumbo cada vez más metafísico. El vuelo se detuvo en 1953, cuando decidió fundar las dos primeras congregaciones de la Iglesia de la Cienciología, una en Los Angeles y otra Nueva Zelanda.
&Cgk-Así fue como su técnica para tratar los problemas mentales se convirtió en una búsqueda más sagrada que científica. Los auditores que recibían las consultas en Dianética pasaron a ser los consejeros espirituales que entrenaban al Thetan (alma, o ser espiritual inmortal) de los adeptos para que &-#8220;recordaran su auténtica naturaleza&-#8221;. En esos cursos, el consejero conduce una serie de ejercicios a fin de &-#8220;borrar los efectos de la Mente Reactiva&-#8221;, que son los que contradicen a la supervivencia. Luego de esta estapa, se dice que el candidato &-#8220;llegó a un estado clear (limpio)&-#8221;. De ahí en más, el trabajo se orienta a ejercitar las capacidades del Thetan, en particular la de disociar la mente del cuerpo.
&Cgk-Algunos estudiosos sostienen que Hubbard convirtió a su ciencia en religión porque notó que sus hallazgos eran inverificables. Otros dicen que institucionalizó su doctrina como culto para impedir que cualquiera pudiera experimentar por su cuenta. &-#8220;Esto significaba no sólo que algunos quedarían desencantados ante los resultados empíricos -apuntan Rodney Stark y William Bainbridge, sociólogos- sino que los auditores más comprometidos podían afirmar que igualaban o superaban a Hubbard&-#8221;, un lujo que nunca se hubiera podido permitir alguien con un ego exultante. Pero también fue una manera de eludir el acoso de los críticos. Hoy, la categoría de clear sólo puede ser otorgada por ministros de alto rango, y los clears no se prestan al examen por parte de observadores externos. &-#8220;A los clears -dicen- se les desaconseja demostrar capacidades paranormales incluso ante miembros de rangos inferiores, y a los estudiantes se los compromete a no comunicar nada sobre el curso. Al final, hay una ceremonia triunfante donde cada uno recibe un número exclusivo grabado en un brazalete de plata y se le entrega un diploma permanente&-#8221;.
&Cgk-Para algunos, el parecido entre estas técnicas y las que suelen usar algunos grupos de autoayuda New Age o seminarios de ciertas empresas piramidales de venta directa, no son pura coincidencia. El sociólogo Roy Wallis prefiere subrayar los antecedentes de Cienciología con un movimiento anterior, la Ciencia Cristiana: &-#8220;Ambos ofrecen sus servicios en un mercado con varios proveedores competitivos -escribe-. Negociaron con éxito la transición de ser proveedores de un método terapéutico entre muchos a ser proveedores exclusivos de una filosofía religiosa&-#8221;.
&Cgk-Gordon Melton, un prestigioso experto en creencias contemporáneas, no descarta que Hubbard haya percibido el carácter básicamente religioso de sus hallazgos. De hecho, Hubbard creía que durante la auditoría surgía algo que llamó exteriorización, un fenómeno similar al viaje astral, consistente en la separación del cuerpo de la conciencia. Recién después de un largo proceso, el cienciólogo se acerca a Dios. Ese es el punto culminante de su desarrollo como Thetan Operante.
&Cgk-Según sus detractores, Dianética se convirtió en religión para evadir el pago de impuestos y gambetear la acusación de curanderismo. De hecho, la relación costo-beneficio, observada a posteriori por muchos cienciólogos desencantados, originó fuertes escándalos, no sólo por el exorbitante precio de los cursos sino porque el tratamiento exige revelar intimidades personales que -según un informe del FBI- alguna vez fueron utilizadas para chantajear a los denunciantes.
&Cgk-Tensión constante
&Cgk-Desde 1958, la Iglesia mantiene un litigio casi constante con las autoridades impositivas. En 1966, esa situación la llevó a crear un grupo especial con la doble tarea de defender la Cienciología de los críticos y mantener la ortodoxia de las enseñanzas. Entre tanto, Hubbard se trasladó al Apollo, una lujosa fortaleza flotante donde iban a capacitarse los clear de niveles más avanzados.
&Cgk-En los ‘70, un grupo de cienciólogos infiltró agencias del gobierno que investigaban a la Iglesia. &-#8220;Son casi tan buenos como nosotros&-#8221;, declaró el jefe del FBI de Los Angeles. La acusación de maffia sobrevoló a los cabecillas de la Iglesia. Pero el clima volvió a caldearse en 1971, cuando Paulette Cooper publicó El escándalo de la cienciología. El inevitable juicio del clan Hubbard obligó a la investigadora a retractarse de 50 acusaciones y a la editorial a retirar el libro de circulación.
&Cgk-Sin embargo, el escándalo no cesó. En 1977, un operativo del FBI reveló que la Iglesia mantenía archivos de &-#8220;indeseables&-#8221; y varios líderes de la cúpula (la esposa de Hubbard, entre otros) fueron condenados por robar documentos del gobierno. Luego, la Iglesia los exoneró y les quitó el respaldo para cualquier apelación. Desde entonces, Cienciología inició una cuidadosa reorganización.
&Cgk-En 1980, las autoridades impositivas acusaron a Hubbard de &-#8220;evasión impositiva criminal&-#8221;. Pero en 1991 la Iglesia logró convencer a los jueces de que sufría una persecusión inconstitucional del gobierno. Ese mismo año, la revista Times publicó una explosiva nota de tapa, que respondieron con más juicios argumentando ser víctimas de una conspiración. Aunque los abogados de Cienciología son de primera línea, a nadie le resulta fácil remontar este tipo de propaganda negativa. Menos cuando un medio de renombre la acusa de &-#8220;enviar ejércitos de seguidores a comprar libros en las cadenas más conocidas para mantener la ilusión de que Hubbard es un best-seller&-#8221;.
Las cosas del creer
¿Qué ofrece Cienciología, entonces? ¿Magia o religión? ¿Ciencia o pseudociencia? Para los adeptos se trata de &-#8220;la primera tecnología religiosa basada en conocimientos demostrados&-#8221;. Para Stark y Bainbridge, en cambio, &-#8220;es un movimiento mágico porque ofrece curas específicas para problemas de salud física y mental, y sus afirmaciones están expuestas a la prueba empírica&-#8221; a diferencia de la religión, donde la fe no es materia de controversia científica. Otros, como el italiano Massimo Introvigne, consideran a Cienciología &-#8220;un caso límite entre religión y magia&-#8221;, aunque admite que su estructura, jerárquica y masiva, inclina la balanza hacia el campo de la religión.
&Cgk-&-#8220;Nuestra misión no es salvar el mundo, nuestra misión es liberarte&-#8221;, predican. ¿Qué significan sino las caras radiantes de rehabilitados como John Travolta, Tom Cruise o Chick Corea en los folletos de la Iglesia? Tal vez, que ni todo el dinero del mundo asegura la felicidad, o que siempre es posible estar mejor. La Iglesia sobrevive gracias a donaciones de sus feligreses -el ABC1 yanqui- y los infinitos cursos de cienciología pueden llevar la vida entera. &-#8220;Triunfar sale caro&-#8221; , dirán. Para el sociólogo Roy Wallis, &-#8220;una sociedad exitista tiene varios efectos entre quienes participan en la competencia despiadada. Como el éxito es un fin en sí mismo, no existen criterios claros acerca de cuándo el éxito alcanzado es suficiente&-#8221;.
&Cgk-La ciencia de final de siglo compite por primera vez con la religión en pos de tratar de explicar el origen del universo. William Brainbridge argumenta que el crisol de respuestas posibles pueden parecer más compatibles con los postulados extremos de la Cienciología que con los de la tradición judeo-cristiana. La mayoría de la gente cree en la ciencia como si fuera una forma de fe donde calzan tanto naves ET, cacharros electrónicos capaces de disolver los nudos del alma o la más oscura jerga cibernética. Por extrañas que parezcan, son imágenes de la cultura popular reconocibles, mucho más que las proporcionadas por el modelo de la cristiandad. &-#8220;Y tales efectos -explica el sociólogo- crean una ilusión de continuidad con la cosmología científica contemporánea&-#8221;.
&Cgk-Por lo pronto, Dianética, Narconón o Criminón (otros nombres que usa Cienciología) es mucho más afin al mundo de la religión que al de la ciencia, y no son conocimientos universales sino marca registrada de una poderosa multinacional de las cosas del creer. En todo caso, nadie le va a pedir al bonachón de John Travolta que pruebe lo contrario.
&CsK,-En qué cree un cienciólogo?
Para la cienciología, los seres humanos son buenos por naturaleza. Pero su bondad fue perturbada por un estado aberrante. El Thetan inmortal se mueve de una vida a la otra, pero pierde su memoria de la existencia pasada cuando el cuerpo muere. Cuando el Thetan se encarna en el útero materno se agrega un problema, causado por la Mente Reactiva (MR), un mecanismo de estímulo-respuesta creado por el Thetan o ser verdadero, que registra impresiones a nivel inconciente. La MR provee respuestas programadas a estímulos repetitivos específicos, llevando imágenes de dolor y momentos destructivos. La acción de la MR, aunque inconciente, impide al Thetan realizar su verdadero potencial y funcionar adecuadamente. El individuo, a través de la ignorancia y los actos automáticos de la MR, es llevado a acciones destructivas en contra de la supervivencia.
&Cgk-¿Por qué nos importan las creencias de los famosos?
&Cgk-El entusiasmo de personajes célebres por ciertos cultos incrementa mucho su popularidad. En la Argentina, el Sai Baba se hizo más conocido por la modelo Silvia Pérez que por el exig&w7w-o esfuerzo proselitista de la Organización que agrupa a los creyentes en el swami hindú. La filosofía de la Nueva Era, por ejemplo, pudo engendrar una versión latina de Shirley Maclaine cuando Nacha Guevara estuvo a punto de ser su principal portavoz local. Pero la picardía de la diva -y el tan argentino temor a las etiquetas- pudo más y se apartó.
&Cgk-De un tiempo a esta parte, el culto de moda entre carilindos, ricos y famosos son los seminarios de Insight, la creación del polémico John Rogers. Por el estilo de técnica, la rigidez disciplinaria, los votos de silencio y la fascinación que suscita entre los personajes de la farándula, el Insight podría ser el equivalente nacional de la Iglesia de la Cienciología.
&Cgk-Es justo recordar que estas creencias acaso no se hubieran convertido en moda sin el fervor de muchos artístas. Pero también sería ingenuo ignorar que su simpatía no sería manifiesta si no fuera por la insistencia del periodismo.
&Cgk-¿Por qué imaginaremos que el público se muere de ganas por saber en qué creen los héroes mediáticos? Pero sobre todo, ¿por qué acertaremos?
&Cgk-Una respuesta tentativa a ambas preguntas no servirá para develar el misterio y acaso la respuesta esté, simplemente, en el morbo famélico que nos lleva a no perder pisada a los ciudadanos más expuestos.
&Cgk-Deseables, atractivos y envidiados, la farándula ofrece -más allá de su voluntad- un modelo de vida a seguir. La hipótesis, sin embargo, es insuficiente. ¿Por qué nos importan tanto, entonces, las creencias de los famosos? Tal vez porque sean el espejo donde se refleja nuestra incertidumbre. Incertidumbre es dudar. Y dudar -como dijo alguna gente sabia- no es mala señal.