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El Supes ha vuelto, yo lo he visto y aquí mismo sus lo cuento.

Día de la Pintada (el animal, no el grafitti, brutos), Quinto, 25 de Cosechador de 214

Lo primero que podría contar respecto a la película es que llegamos un poquitín justos a verla, de modo que cuando nos acercamos a sacar las entradas por el sistema de haberlas comprado previamente con tarjeta, ésta no funcionaba correctamente cuando mi amigo la insertó en el aparatito para que nos diese las entradas, y ya estaba mi colega a punto de desistir y nos resignábamos a tener que ver la película empezada, cuando recordé cuál es mi trabajo y una de las cosas por las que soy admirado y reconocido en mi centro de trabajo: soy el capullo que se encarga, a veces, de la programación de los cajeros y de las tarjetas, y el que se pelea con un viejo cajero automático que tenemos allí a tal efecto, y el que hace pruebas en él con dinero que parece del Monopoly. Así que le pedí la tarjeta, la froté un momento en la manga de la camisa, la introduje gentilmente y... las entradas salieron como la seda. Ya lo decía el Señor Rosa en Reservoir Dogs: "Un profesional siempre es un profesional".


[¿Spoilers? Sí, a partir de aquí.]


Y entonces empezó la película. Sonó la música de John Williams, el mejor leiv motiv de un personaje que se haya hecho en una película, y los pelos como escarpias. Los títulos de crédito, una chulada, igualitos que los de 1978. Si funciona, no lo cambies. La primera duda que me aquejó fue la misma destrucción de Kripton, porque no estalla el planeta, pues lo que ahí veo es la explosión de una supernova. ¿En la del 78 era así?

Voy a hacerle una pregunta a los RAElitas: ¿qué es una fortaleza? Según los RAElitas es "Recinto fortificado, como un castillo, una ciudadela, etc." Vosotros cuando salís de casa cerráis la puerta, ¿verdad? Y yo. Y si vamos a estar mucho tiempo fuera echamos la doble vuelta. Pero Kal-El no. Así que Luthor se cuela en la Fortaleza de la Soledad, esa tan bonita que en el tiempo Pre-Crisis se abría con una gigantesca llave, y a la que en tiempo Post-Crisis llegaba literalemente traspasando cientos de metros de hielo, guardada por robots con muy mala leche y todo eso. Pues en la película se deja las llaves puestas, no hay ningún sistema de seguridad que mire si hay ADN kriptoniano y cosas de esas, ni una password, ni nada. Entras, y como Pedro por su casa. Vaya ful de Estambul de fortaleza.

Allí Lex Luthor se entrevista con Marlon Brando, y ahí es cuando uno piensa que Marlon nunca hubiese dado su consentimiento, pero como ya está muerto, sus herederos a cobrar. Y ahí está el bueno de Jor-El, que le dice a Lex que le va a contar todo, todo y todo, todos los conocimientos de miles de años de no sé ni cuántas galaxias. Claro que también podría haber añadido: "Pero a pesar de estos conocimientos y de miles de años de avances tecnológicos, todavía no hemos aprendido a aterrizar una nave espacial. Te diste la gran piña cuando te mandamos de pequeño, y en todos los demás casos te meterás igualmente un josconcionazo de agárrate y no te menees". O eso, o es que los de Kripton son de la margen izquierda del Nervión, e igual que los de Bilbao no se caen, sino que se tiran, y por eso los kriptonianos no le encuentran gracia a aterrizar si no es montando el espectáculo, cometa en llamas y espectáculo de fuegos artificiales. Si puede programar la nave para que caiga allá en el rancho grande, allá donde yo vivía, podría haber hecho un aterrizaje suave, ¿no? Además se va a buscar los restos de Kripton porque unos astrónomos le dicen que quizá quede algo. ¿No te valía la palabra de tu papá de que todos kaputt? ¿No se suponía que por los efectos relativistas el viaje del infante Kal-El duraba miles de años, como nos dijeron en la primera película? ¿Qué esperaba encontrar allí después de tanto tiempo, y por qué la ida, estancia y vuelta sólo le ha llevado cinco años? Además es de cultura general que de la explosión de una supernova queda como mucho gas y algo de gravilla, y eso siendo generosos. Esos astrónomos debían ser unos cachondos y lo que querían era hacer una porra a ver hasta cuándo podían estar engañando al Supes, seguro.

Espera. Si te fuiste hace cinco años y estamos en el 2006, te fuiste en 2001. ¡Justo cuando más te necesitábamos para luchar contra el Eje del Mal, joder!

Lois Lane se sube a un avión y como es de esperar la monta. Excepto con algunos guionistas, hay que reconocer que Lois Lane es un personaje realmente insoportable. Excepciones hay, pero la mayor parte de las veces es una especie de zorra presuntuosa que parece afectada de misandria en plan Cosmopolitan capaz de mirar por encima del hombro a todo hijo de vecino, ya sea Supermán o Clark Kent cuando ya se han casado. Margot Kidder lo hacía francamente bien, mi interpretación preferida es la de Teri Hatcher, entre histérica y despistada pero entrañable, y en cuento a Erica Durance en Smallville, sí, está como un queso de burgos y me la pone muy durance, pero aplíquesele todo lo dicho sobre lo de zorra tipo Cosmopolitan. Kate Bosworth, pues no le pega el papel, y menos todavía si, como he dicho, seguimos con incoherencias como que la pobre de Lois durante la caída libre del avión, por no haberse abrochado el cinturón porque yo soy la super-reporteta requeteguays, reciba... no sé... ¿quince golpes mortales como mínimo? Es que ni se despeina, la tía. Incluso después de pasado el susto, y creo que ni se ha cambiado de vestido todavía, Perry White le pregunta si está bien y ella le dice que sí tan tranquila, como si sólo hubiese sido un resbalón. Lo tuyo sí que tiene mérito, tía, porque no eres kriptoniana.

Muy bonitas desde luego las imágenes exteriores de Supermán salvando el avión, donde se aplican, aunque no del todo, las más elementales leyes de la física: el ala se rompe por la tensión cuando intenta frenar el giro desenfrenado del aparato y luego cuando lo detiene se ven las ondas de presión deformado el fuselaje. Me imaginé a alguno de mis antiguos profesores de la facultad, algunos de ellos muy frikis en lo suyo, proyectando esas imágenes y poniendo sobre ella una transparencia para explicar el módulo de Young.

¿Los cristales kriptonianos crecen con el agua? La primera noticia que tengo, quillo. Los únicos cristales que crecen con el agua son los de hielo, ¿no? ¿Y cómo los ha programado Luthor? De todo los maravilloso que le debe haber enseñado Jor-El, ¿esa capullada era lo mejor que se le pudo haber ocurrido a Lex? Si es que hay gente que no se merece que le salgan las cosas bien. Kevin Spacey lo hace bien, es como Gene Hackman pero algo más comedido, sin estar tan exagerado. El mismo Gene Hackman podría haber vuelto a hacer el papel aunque el señor tiene ya sus 76 años, pero me imagino que después de Supermán IV juraría por la salud de sus hijos ni planteárselo siquiera.

A Supermán le hace daño la kirptonita, pero parece que hay que tirar un dado de 20 para ver el daño que realmente le causa. De hecho parece que se da cuenta de que hay kriptonita alrededor sólo cuando le meten el primer piño. Volviendo a donde a veces se hacen las cosas bien, en los comics, recordemos que en los primeros diez años Post-Crisis (por los siguientes ya no pongo la mano en el fuego), la exposición incluso muy limitada de la kriptonita lo dejaba hecho unos zorros, le drenaba los poderes y podía llegar a necesitar meses para reestablecerse por completo. Aquí queda expueso, le clavan un puñal de kriptonita que le deja una esquirla dentro y todo esto parece que le sienta de maravilla, porque vuelve y levanta no sé ni cuántos miles de millones de toneladas con un importante porcentaje de kriptonita, mucha de ella a escasos centímetros, que sin embargo ahora, porque nos da la gana, apenas si le afecta. Creo que fue Ursula K LeGuin la que dijo aquello que la fantasía para ser aceptable tiene que tener la coherencia interna de la realidad, pero ya vemos el caso que le hacen a esa señora.

La película, además, es un remake enmascarado de las dos primeras películas originales. Se nota y bastante. Quizá intentan hacer olvidar las bufonadas de la tercera y cuarta partes, pero puede que hayan meado un poco fuera del tiesto. Tanto mesianismo abruma más que nada porque está algo falto de substancia. Es el Salvador, sí, ¿pero de qué nos va a salvar, si lo que tiene delante es a un tipo que intenta repetir más o menos el plan de Supermán I? A alguna gente no familiarizada con el pesonaje le he intentado explicar que, aunque no sea del todo oficial, se supone que lo que nosotros estamos viendo en comics y películas es la "vida pública" de un ser que, en primer lugar, se presupone que es inmortal, como lo han insinuado muchas historias y futuros alternativos, algo que aparece incluso en Smallville cuando el chaval que tiene el poder de ver cómo será la muerte de una persona (algo ya visto en Expediente X), toca a Clark y ve una imagen del espacio y una capa roja ondeando, y le dice: "Es como si tu vida no tuviera final". Se supone que Supermán se convertirá, de un modo u otro, quizá, quién sabe, a lo mejor, en un ser transcendente, en un dios o algo así, y precisamente en ese momento de duda y de transición en el que empieza a comprender su verdadera naturaleza es cuando nos lo muestra Frank Miller en El Regreso del Señor de la Noche: él sigue joven mientras Batman, Lana Lang y Jimmy Olsen son ya de avanzada edad, y puede que sea por eso por lo que se aferra a lo único que tiene permanencia en el tiempo, el aparato del Estado. También otras interpretaciones ofrecen la posibilidad de que el gran cambio de la humanidad se deba a la descendencia de Supermán con Lois Lane, y ahí sí que podemos decir que la película nos muestra algo con lo que también se ha especulado en los comics, aunque a ver si no hacen algún desbarre indigno en las partes que sin duda seguirán a este nuevo arranque de la franquicia.

Pero que conste que la película... me ha gustado. Visualmente es muy bonita, y de las distintas opciones entre las que pudo elegir, se decanta por la más romántica tirando un poco a pastelera. Que conste que a mí me pueden llegar a gustar las pelis de Sandra Bullock y Meg Ryan, pero es porque sé lo que voy a ver, e igual que me molestaría que una de sus películas de comedia romántica degenerase de pronto en una orgía de tiros, pues esperaba que como mínimo hubiese en esta película en cuestión una buena escena de hostias batidas, destrucción, puñetazos que generan ondas de choque y cosas así. Si hubo de eso en Matrix Revolutions, aquí con mucha más razón, que es uno de los distintivos del género. ¡Un poquito de ultraviolencia nunca viene mal para pasarlo fenómenos, mis drugos! Me hubiese conformado incluso con un robot gigante, fijaos lo que os digo. ¡Si hasta salía uno en Sky High, por favor!

El chaval, Brando Routh, lo hace muy bien. De hecho su interpretación de Clark Kent es tan calcada a la de Cristopher Reeve que da miedo. Además es joven, así que tiene cuerda para rato para cuantas secuelas se quieran hacer. Lo siento por los incondicionales de Tom Welling, pero ese chaval no podía ser de ninguna de las maneras, por las siguientes razones: 1&wro- La dimension de Smallville no es compatible con la de las películas de Supermán. En Smallville por cazurrerías de guión parece que Metrópolis está en medio de Kansas, y en las pelis pasadas y del presente Metrópolis, el Gran Albaricoque, vuelve a ser el sobrenombre de Nueva York, y si no fijaos en esta hermosa imagen en la que el Supes contempla el Empire State Building a ver si aparece King Kong. 2&wro- Le hemos visto la cara. Vale que lo de las gafas es chorra, pero un mínimo de excusa hay que poner, ¿no? ¿Quién se puede creer que Lois Lane, que tendría que ser entonces Erica Durance, no lo va a reconocer, si lo ha visto mil veces? 3&wro- Tom Welling no es un actor. Ni remotamente. Con el doblaje en español sólo parece un actor inexpresivo, pero en versión original le da una nueva dimensión al concepto de hablar con farfullos, sin entonación y sin emoción. Stallone a su lado es Lawrence Olivier.

Pues eso, me ha gustado, tiene detalles muy majos como decir "Se le ha visto en Londres, Berlín, Beijing y Gotham", y entonces uno piensa: la de oportunidades que han tenido para hacer eso mismo en las películas de Marvel, y no han tenido narices. Hubiese quedado precioso que en una de los X-Men saliese un locutor en televisión diciendo: "Se ha visto entre los edificios una figura de rojo y azul lanzando una misteriosa tela de araña", o que en Los 4 Fantásticos saliese el mismo JJ Jameson interpretado por el mismo actor diciendo: "El Dayly Bugle adora a los superhéroes de verdad". Nada que hiciese pagar derechos, pero sí ese puntillo.

Lo que sí hago es reafirmarme en mi idea de que algo debe pasar por la mente calenturienta de los guionistas y directores de las adaptaciones de superhéroes en imagen real, porque no aciertan de pleno ni de coña. Siempre quieren mejorar aquello de lo que sólo tienen que hacer una selección, nada más. Y hacerse bien claro que se puede, pues ahí están algunas versiones de dibujos animados que da gloria verlas.

Lo que no entiendo muy bien es por qué me ha gustado, si durante la película no fui incapaz de dejar de ver las incoherencias que iban desfilando por la pantalla. ¿Será que estaré condicionado?


-SuperSantiEgo


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