De principios y certidumbres Primera vez. Algun...
De principios y certidumbres
Primera vez. Alguna de todas esas imágenes quedan incrustadas en la retina. Sensaciones que se repiten, pero ya no son experiencias reveladoras en sí.
Desgracias y triunfos que en paralelo o en contrario nos dejan en pelotas en medio de la calle.
La primera vez que Cortázar me dió vuelta la cara de un cachetazo regalándome su Rayuela, el primer momento en el que aulló Tom Waits para mis desconsoladas entrañas, el primer porro que se fuma y sus maravillas; la primera secuencia de esa interminable magia llamada Beatles.
Hay momentos en los que arrojaría todo por la borda con tal de conseguir el asombro de esas primeras certidumbres que me acompañarán hasta que el calendario diga basta. No lo sé, el día que decidí editar un primer libro, la tarde que perdí mi primera amistad, el momento de gloria en el que Ella dijo Sí...
Me descubro caminando por la Gran Vía madrileña y ya no es el monstruo que me absorvío esas primeras horas de un viejo Abril; seguro que me sucedería lo mismo si hoy pisara la 9 de Julio, o la perfumada calle Córdoba de Rosario.
También creo que eso da igual a esta altura de la partida de naipes; pero hay ocasiones en las cuales las primeras veces se repiten y otras en las que no puedo hallar el entusiasmo y el misterio de esas horas de principiantes eternos.
Me engañaron, yo los engañé también; me jodieron y yo lo hice mejor. Me dejaron en paz y yo también supe como hacerlo. Todo como parte de un juego desafiante y tragicómico que nadie me enseño a jugar, aunque sí me arrojaron dentro del tablero.
¿A que viene este manotazo de ahogado, luego de enfrentarme con el mundo Blogger y su mal funcionamiento? (hace una puta hora que intento colgar esto y se cae la red)
Viene como antesala del asombro que viviré el próximo martes 29 cuando el gran Bob Dylan edite su 44º disco de estudio Modern Times. Viene porque sé que no es fanatismo descubrir que aún alguién me puede devolver ese asombro perdido por tantas otras cosas.
No cambiará nada a mi alrededor, ni sé si podré concretar el giro deseado; pero al menos tendré una infinidad de futuras horas en la cuales perderé el conocimiento de mi realidad para caer nuevamente en los brazos de un nuevo principio.
Todo se concretará antes de la jornada de sacrificio laboral, y continuará dentro y luego de ella. Todo será como volver a tener 12 años y revolver los discos viejos de mamá para perderme en ese mundo que otros crearon a causa de sus desventuras, alegría e incertidumbres.
Todo será como esas primeras veces que quiero recuperar para darle lugar a una segunda, tercera, cuarta y van...