¡Cagonlatecnología!
Día del Sorgo, Cuarto, 24 de Fructificador de 214
También hay que reconocer una cosa, y es que si no se tienen muchos aparatos infernales de éstos, pues difícilmente se te van a estropear. A mi padre, ¿qué se le puede estropear? ¿El vídeo? Y si tal aconteciere, se espera a que aparezcamos por allí mi hermano o el menda a ver lo que ha pasado y si hay que repararlo o comprar uno nuevo. Es lo bueno de tener dos hijos programadores: van a casa y te programan el vídeo.
Así pues, cuantos más aparatos tengas para estropearse, más probable es que alguno falle. ¿Pero casi todos a la vez? Vamos, hombre, no me jodas. El PDA de repente me dijo que ya no le apetecía leer la targeta SD. Buen rollito. Apenas un par de días después, de vacaciones, la pantalla del portátil se quedó completamente oscura, se le había estropeado el inversor que es el cacharrito que da luz a la pantalla desde atrás y pemite que se vea la pantalla de verdad, lo que me obligó a hacer unas cuantas maniobras orquestales en la oscuridad hasta que conseguí derivar la señal a 800x600 a través de un viejo monitor externo que había en casa de mis padres.
Mas no ahí se acabaron mis problemas, pues después de dejar el portátil a reparar el transformador del disco duro externo decidió... fundirse, de modo que toda la información sensible que había traspasado a él como respaldo de lo que tenía en el portátil, pues quedó en suspenso. Pero como uno es un chico apañado se dijo: no problemo, se saca el disco duro de la carcasa y se instala en el ordenador un tanto anticuado que tenemos perennemente conectado al Internete para bajarnos manuales y música creative commons. Pero hubo un apagoncillo, o una de las veces intentó iniciarse con ese disco, así que... la FAT a tomar por saco. Hala, alegría para el cuerpo. Así que dale al programa de recuperación, que tarda horas, y luego a recuperar lenta y penosamente los archivos.
Por eso, de todo corazón, me cago en la puta tecnología.
-SuperSantiEgo