Apaga y vámonos
Novelas a la luz de las velas, abanicos en lugar de ventiladores, neveras que se descongelaban y semáforos apagados. Los chinos hicieron el agosto vendiendo velas, pilas y linternas. La gente se tiraba anoche a las terrazas para poder cenar con un poco de luz, a los cines para estar fresquitos, y a las calles oscuras para matar el tiempo. Así han sido las últimas 36 horas en uno de los barrios céntricos de Madrid,
y aún es pronto para cantar victoria.