Pequeñas herejías de celuloide
Cuando una se acuerda de los pollos que se montaron con
La última tentación de Cristo de Scorsese,
La vida de Brian de los Monty Python o, más recientemente,
El código da Vinci de un tándem del que mejor ni me acuerdo, piensa, ¿cómo pasaron dos
pequeñas herejías, relacionadas con el
dogma, en estas películas?
SupermanAunque tiene el atenuante de que su planeta está a punto de pasar a la historia de la astronomía, el papá de Supermán, encarnado por Marlon Brando, manda al joven Superbaby a la tierra con el eslogan
os envío a mi único hijo. Ahí es nada. No sé si podemos hablar del Altísimo, porque ignoro cuánto medía el bueno de Marlon, pero ahí, mandando en forma de estrella de Belén a su unigénito a la Tierra, donde hace el bien... ¿dónde he oído esto antes? Se lo encuentran dos amables granjeros (el padre putativo es aquí nada menos que Glenn Ford, famoso por abofetear a Gilda) que lo crían como a un niño normal... Si llega a caer en Tel Aviv, ¿habrían considerado algunos la llegada del Mesías?
Star Wars I: la amenaza fantasmaAnakin Skywalker es hijo de madre soltera. Es un pequeño esclavo en el planeta de Tatooine (secuencias rodadas en Túnez, en el mismo set en el que se rodó
la vida de brian). Un día llega un jedi con una chica muy mona y un androide que hace ruido, y la madre de Anakin, (Pernilla August, habitual en pelis de Ingmar Bergman) confiesa al jedi (Liam Neeson) la partenogénesis del chaval: no hubo padre, lo engendraron los midiclorianos. ¿Así se llama el espíritu santo, en la era tecnológica?¿En qué pensaba el gabinete de prensa de la iglesia ante dos
alusiones tan directas? Eso sí que es un misterio, y no el de la Santísima Trinidad...
Categoría:
Planos generales