Para chocolate... El de fumar...
Esto no puede ser! Cada vez me retraso más con mis actualizaciones, y pierdo clientes&4oCm- Si es que no tengo perdón de Diso. Pero puedo prometer, y prometo, que me voy a redimir un poco esta semana... Y digo un poco, porque debéis de entender que la apasionante vida de una Lacra social como yo, me obliga a atender otras obligaciones antes que este espacio&4oCm- Pero no os preocupéis (seguro que ya estáis con las manos en el corazón y poniéndole velas al santo), que no va a desaparecer&4oCm-
¡NUNCA!.Esta semana, y como sé que os gusta, criticare un poco a uno de esos directores que todo lo que tocan lo convierten en único, inimitable, le dan su toque personal, y que hacen sus filmes reconocibles por su estética y forma de rodar tanto aquí como en VillaNaboColorao de Okinawa (provincia de Albacete)&4oCm- este tipo no es otro que TIM BURTON y su penúltimo filme,
Charlie y la Fabrica de Chocolate.¿Willy Wonka o El Principito?
Burton adapta el bonito cuento de Roald Dahl, de la forma que mejor sabe, llevándolo a su campo, y colocándole todas y cada una de sus obsesiones, paranoias, miedos, que esconde su persona.Tim vuelve a coger el mundo real y a darle la forma que a él más le gusta. Retorcido, con un aire de maldad, un poco de indiferencia, lleno de freaks (quieran o no), con edificios angulosamente retorcidos (como ya dije, algo muy típico del expresionismo alemán de los años 20), mucha oscuridad (o un intento de crear ese clima), y un toque casi onírico&4oCm-Vamos, reconocible a kilómetros.
Su trabajo en dirección, como siempre, impecable. No se le puede achacar nada salvo un leven bajón de ritmo, que ahora explicare.
El filme se divide en dos partes. La primera hora (aproximadamente) que transcurre en el exterior, en el mundo cotidiano. Y el resto del filme, que se ubica dentro de la Fábrica de Chocolote&4oCm-. Blanco, y en botella, ¿no?.
La primera parte, si duda es lo más interesante del filme. Ritmo pausado, de gran narrativa, bien llevado, con ese ambiente tan delicioso que Burton le sabe imprimir a sus obras. Una maravilla típica de él, en donde vuelve a sacar los ya mencionados miedos, manías, paranoias, y demás cosas que pululan por su genial mente&4oCm- algunas de ellas con un tufo un tanto autobiográfico (realmente, todas las obras de Burton despiertan un leve olor autobiográfico).
Segunda parte. Entrada en la fábrica&4oCm- empieza el festival. Para empezar, los niños. Cada niño parece personificar &4oCc-un pecado capital de la niñez&4oCd-. El enterado de los cohones al que dan ganas de aostiarlo, el niño gordo y comilón que se traga hasta los chicles del suelo, la niña mal criada y consentida que merece la muerte, la niña competidora que refleja la frustración de sus padres queriendo hacer de ella lo mejor de su generación, y el niño tontamente bobalicón y buenazo que recibe siempre palos por todos lados. Maravillosos estereotipos de la juventud, a los que rápidamente tomas aversión (como al niño alemán) o cariño (como al jodio de Charlie).
La estética dentro de la fábrica cambia totalmente. Es otro mundo. Un lugar luminoso, de caminos y elementos de suaves curvas, sumados a ríos de dulce chocolate.
En este segunda parte vemos como todo el conjunto se vuelve más infantil, pero sin perder ese toque de seriedad, creando una mezcla equilibrada. Por otro lado, el ritmo se pierde. Su vuelve mucho más lento. Gran culpa de esto lo tienen las canciones de los Oompa-Loompas, que bajan mucho el ritmo. Las canciones son más que correctas, común en un grande como Danny Elfman, pero no llegan a ser sus mejores composiciones ni de largo (recomendable oír las canciones en Inglés, ya que en español son lo más insoportable que hay). Es notable destacar como Burton se inventa un pasado completamente nuevo para Willy Wonka, con ese gran Christopher Lee haciendo de padre.
Otra cosa que le achaco, y es que no lo puedo evitar, es la fácil moralina a la que nos expone, algo que en la historia original estaba presente, pero que aquí llega a cotas de sentimentalismo y estupidez que me hieren un poco la vista&4oCm- Sólo falto que pusieran un rotulo final con lo siguiente:
&4oCc-Si eres pobre, no te preocupes, tarde o temprano todo ira muuuuuuuuucho mejor&4oCd4oCm- ¡Amos, nomejodas!.
Para las Gafas. ¿Se inspiraría en Rapphel?
Johnny Deep, sencillamente genial en el papel de Willy Wonka. Como siempre. No se puede ocultar mi admiración por este actor, que poco a poco se ha ido consolidando como uno de los grandes de la industria independiente americana (a pesar de que muchos digan que se ha vendido a Bruckheimer, o como leches se escriba). Crea un personaje lleno de miedo, de frustraciones, de grandes matices, de excentricidades innumerables, con un punto de locura y de inocencia enorme, que hacen de él un elemento único en la galería de personajes que este hombre tiene.
Freddie Highmore, como Charlie, demuestra que es un valor en alza dentro de los jóvenes talentos de Hollywood&4oCm-. Si es que eso no lo demostró ya en &4oCc-Descubriendo Nunca Jamás&4oCd-, en donde, curiosamente, también compartía cartel con Johnny Deep. Buen Charlie el de este joven actor, que esperemos que no sea dejado un poco en el olvido, como le ha pasado al niño del sexto sentido.
En resumen, un buen filme, entretenido, divertido, dulce, con ese toque de Burton que tanto nos gusta a todos (¿Qué levante la mano a quien no le guste Burton?), pero que no es, ni de largo, uno de los mejores filmes de su carrera&4oCm- eso si, esta volviendo por ese camino tan único que él ha creado, algo que se echaba de menos.