Pero tus actividades siempre llamaron mi atención. El que fueras capaz de manejar ese camión tan inmenso y pesado como si hubieras nacido sabiéndolo. -¿Te acordai que me enseñaste a manejar a los 12 de tanto que te hinché las pelotas porque quería conducir como tú?- O esa pasión por el fútbol que te ha hecho vibrar toda la vida. ¡Si incluso me hice socia del Colo, con asientos preferenciales, para poder acompañarte! Nunca me voy a olvidar de la emoción de ese día sábado en la mañana, con el sol tibio pegándonos en la cabeza, mientras veíamos a nuestros ídolos &4oCT-TUS ídolos- salir por la manga al lado del arco norte en el Monumental. O ver en vivo y en directo todos los partidos de la Libertadores, con la gente vibrando a nuestro alrededor.
Creo que a los 14 ó 15 me armé de cojones para dejar de tratarte de &4oCc-usted&4oCd- y tutearte, con ganas de que fuéramos más yuntas. Siempre has sido parco, pero me las arreglaba para que viéramos películas en blanco y negro de Cantinflas, y me sentaba todas las tardes a tomar el té contigo para que me contaras las historias de tu niñez en el teatro Italia, -ahí, en Bilbao- o de cuando te viniste a vivir con tus primos y conociste a mi vieja, tan linda que la encontraste desde que la viste.
Supieras, daddy, todo lo que lloré una semana antes de irme a vivir fuera de la casa, porque no iba a sentir todas las mañanas ese olor a pan tostado, mientras silbabas la marcha de siempre y te hacías ese té cargado, con la Agricultura de fondo a todo chancho.
Incluso, ya más vieja, cuando te pedía el auto, y le contaba a mi vieja que íbamos &4oCc-a comer&4oCd- para celebrar mi aniversario, te contaba de manera cómplice la historia real y más picante: me iba a celebrar a un motel toda la santa noche. Tú te reías un poco y me pasabas las llaves.
No sé cuándo empezamos a alejarnos tanto, o quizás nunca estuvimos tan cerca. Pero dejamos de conversar ya por completo cuando llegamos con mi marido de vuelta a la casa, con la cola entre las piernas, necesitando el cobijo paterno. Sé que toda la vida te ha cargado que te saque el auto frecuentemente, pero no era para gritarme frente a toda la familia, daddy. Tú nunca me habías gritado. Tú nunca le has gritado a nadie. Y me dolió tanto. Y tantas otras cosas que me han dolido así o más &4oCT-tantas&4oCm- tantas&4oCm- -. Y hace más de un mes que no nos hablamos. Y paso por tu lado, pero ni siquiera das vuelta la cabeza o haces ademán verme o de saludar. Y ya me cansé de perdonarte, porque es tan TAN difícil quererte, sin ser hija ni nieta ni nada.
Veinticuatro años de inventar formas de acercarme y quererte pero nunca lo has entendido. Hasta, en medio de mis excesos de entusiasmo, me has encontrado agresiva. ¡Agresiva! Cuando yo jamás te haría daño o jamás permitiría que alguien lo hiciera. Cuando me he agarrado a grito pelado con gente porque te han ofendido&4oCm-
Sorry, daddy &4oCT-nunca te gustó que hable inglés, así que nunca sabrás que para mis adentros siempre te he llamado así, daddy- pero no puedo más. Juro que lo intenté. Si existe un Dios, él lo sabe. De todas formas, muy en mi interior, voy a seguirte queriendo.
(*) Imagen desde bbc.co.uk