Una sensación de amargura nos quedó
al observar que tras su rostro no había alma alguna.
Que de sus lágrimas y sonrisas las emociones
habían escapado. Dejándola triste, sola y vacía.
&4oCc-Primero fue la tristeza&4oCd-- nos dijo.
&CuKAnA-Más tarde la desesperación y, al final, la locura&4oCd-.
Lloraba en oscuros rincones,
húmedos de su palido llanto.
Su imaginación volaba sola,
mientras ella inútilmente la perseguía.
Y así, el tiempo de blanco pintó su pelo,
de cruces lleno su cementerio.
Y cuando la muerte pasó de largo,
ella suspiró: &4oCcwqE- Qué sola me siento!&4oCd-.
1995
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