Hoy día no fue la excepción. Venía del supermercado, traté de virar, pero en la media pista que queda libre estaba el camión recolector de basura vaciando los tarros mientras el dueño de una Legacy peleaba con el conductor para que retrocediera y lo dejara estacionar a pesar de no corresponderle la pasada.
Esperando en la calle principal, yo estaba haciendo tanto taco que en un &4oCc-acto desesperado&4oCd- subí el auto en ¡toda la esquina! esperando que pasara el caos. Pasaba el rato y nada. Incluso encendí la radio para &4oCc-pasar el rato&4oCd- (&4oCm-!!!)
En eso, veo el retrovisor y venía un ENORME carabinero furioso con la libretita temida y lápiz en la mano. &wqHCvw-me iban a pasar un parte?! Hormiga:
Carabinero: (con cara de desconfianza) Hmm&4oCm- &wr,Cvw-ah, sí?? ¿Dónde se supone que vive Ud.?
Hormiga: (apuntando) &wqHCoQ-Aquí mismo!! ¡Calle Hormiguero 176!
Carabinero: (levantando la voz) ¡Es que usted no puede estar aquí!- Mira su libreta.
Hormiga: (colorada) &wqHCvw-Y qué cresta quiere que haga por mientras señor, ah?!- crezco 10 cms.
Carabinero: (con ojos desorbitados y achicándose 10 cm) Este&4oCm- eh&4oCm- espere&4oCm- - Ipso flato, parte a corretear a los conductores.
Mientras el gigante de verde uniforme corría a los conductores, el &4oCc-cuidador&4oCd-, ebrio y colorado como de costumbre, empieza a estacionar más autos. Garabatos e improperios cruzados. El carabinero se pica y le bota la cerveza. El curadito le desea de vuelta que le salga su hijo alcohólico. Más garabatos. El carabinero usa su gigante humanidad para intimidar. El curadito se va, pero deja todas sus cosas ahí tiradas, listo para regresar. Gente se junta en las esquinas y se escuchan risas.
Se desocupa la entrada. Me subo al auto. Pego un portazo y me dirijo a la casa sin cinturón. El gigante me observa. Lo miro con furia femenina. Sólo atina a rascarse el quepis. Continúo.
El hormigo amablemente decide preparar la cena. Me vengo a responder algunos correos. Suena el timbre. Mis perros ladran furiosos. Asomo la cabeza y veo el quepis y la cabeza del gigante por sobre la puerta. Me urjo. El hormigo sale con el cuchillo cocinero y un pedazo de la carne en la mano (&4oCm-!!!) Gigante:
Miro para afuera. Primero que nada, veo a toda la santa cuadra observándonos. Luego veo la calle. ¡Parecía la mismísima Inglaterra con todo el humo! Inmediatamente miro hacia la casa y comprobé que la teoría de la casa quemándose no era para nada descabellada.
Acto seguido, miro al compañero del gigante que anotaba algo en su libreta. Esperé un inminente parte, y debido a mis exabruptos anteriores, no esperaba una cifra amigable. Compañero-de-gigante:
¿Conclusión? Un carabinero es como yogurt americano. No agradan tanto al principio, pero son &4oCT-algo más- dulces al final&4oCm- ¡Glup! o_O
(*) Imagen modificada desde Joe's kitchen